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21 de abril de 2009

Chávez editor

Donde pone el ojo suben las ventas. Impresionante el fenómeno Chávez, confirmado una vez más con las noticias que llegan del mundo editorial post Cumbre de las Américas. El vetusto y trasnochado volumen Las venas abiertas de América Latina se convierte en número uno en ventas casi cuarenta años después de su publicación, gracias a que Chávez se lo regaló a Obama. Pero semejante fenómeno no es nuevo, al menos no para los venezolanos.
Corría apenas el primer año de la revolución, 1999. En un discurso ante el Congreso del ya fallecido Jorge Olavarría, donde alertaba de los peligros dictatoriales que amenazaban al país gracias al gobierno de Hugo Chávez, el Presidente desestimaba el temporal de palabras leyendo un libro que pronto se convertiría en un clásico de ventas en el país. El oráculo del guerrero, escrito por Lucas Estrella, fue libro de cabecera de la revolución bolivariana hasta que Boris Izaguirre, con toda la autoridad del caso, dijera que se trataba de un libro rematadamente gay. De inmediato el libro desapareció del verbo presidencial, lo cual mostraba la solidez intelectual de la ideología del régimen. Pero la palabra de Boris llegó después de que los ejemplares se vendieron por miles, sobre todo en las calles y autopistas de la ciudad gracias a los buhoneros, que eran por esos días los más beneficiados de todo el interés que despertaba el presidente Chávez.
El segundo gran éxito en ventas del presidente fue La Bicha, como cariñosamente llama el presidente Chávez a la Constitución de Venezuela de tanto haberla violado. Cuando el Presidente sacó de su bolsillo un miniejemplar tapa azul de la Constitución, de inmediato se inició un nuevo fenómeno de ventas. Hasta los opositores más recalcitrantes del régimen tenían su ejemplar azul en el bolsillo. Claro que en letra tan pequeña nadie se ocupó de leer el texto constitucional, pero eso es otro tema, aquí estamos hablando de ventas, no de lectura.
Después de eso, la verdad sea dicha, Chávez el editor había perdido un poco su toque de Midas. También es cierto que sus lecturas y sus referencias se complicaron y refinaron un poco y el mercado del libro venezolano no lo acompañó. Aunque Chávez la figura es la medida más importante de ese mercado, porque los libros explicando, justificando o fustigando al Presidente no han dejado de reproducirse ni de venderse en estos diez años de revolución. Pero lo que el editor necesitaba para resurgir era un nuevo mercado y Obama le vino como anillo al dedo. Por fin llegó la internacionalización de Chávez el editor.

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