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21 de marzo de 2009

¿Tienen marcalibros los libros digitales?

Uno de los mitos más comunes que supuestamente atentaría contra la total aceptación del libro digital es que la gente no lee en pantalla. Yo me he encontrado varias veces en conversaciones donde alguien dice que no le gusta leer en pantalla. Si se habla de Facebook, de blogs, de word, de excel, de powerpoint, muy poca gente dice "yo no lo uso, porque a mí no me gusta leer en pantalla", y que nadie me diga que uno no lee utilizando una hoja de cálculo de excel. O que uno no pasa horas leyendo estatus de Facebook, más aún con la nueva versión que ha vuelto el leer estatus ajenos en una especie de vicio o de tarea compulsivamente inabarcable. Pero cuando se habla del libro digital, siempre hay alguien a quien no le gusta la idea porque leer en pantalla es desagradable.
A esas personas habría que hacerles una pequeña prueba de gusto por la lectura digital. Podría preguntársele qué están leyendo en papel en el momento actual. Si responden "nada" o "no tengo tiempo" o "informes de la oficina", se les respondería que no es que no les guste leer en digital, es que no les gusta leer en general y solo lo hacen de manera utilitaria, por lo que la sola idea de leer un libro sin que medie una tarea es una especie de aberración o de concepto extraño, esté ese libro digitalizado o no.
Otra gente responderá con su lectura del momento, con opciones tan variadas como el mercado del libro ofrezca. Con ellas habría que indagar ciertas cosas, como la proveniencia del libro. ¿Un regalo o un préstamo de un amigo? Le preguntamos: ¿Si alguien te regala una tarjeta de descarga con derecho a obtener cinco libros digitales, no la utilizarías porque no lees en pantalla? Podríamos recibir una rotunda negativa y ahí sí tendríamos a alguien que no está dispuesto a leer en pantalla, quizás por problemas con las fuentes comúnmente utilizadas o por un amor demasiado apasionado por el papel. Pero si la persona duda o dice que no será quien le vea el colmillo a ese caballo, entonces le preguntaríamos qué libros descargaría y así se puede obtener un mejor perfil de sus lecturas en pantalla.
Si el libro lo compró la persona o lo sacó de una biblioteca se le puede hacer la misma pregunta de las cinco descargas, pero con algo de introducción, preguntándole las razones por las que compró ese libro en particular en el momento específico en que lo compró.
Luego de obtener las respuestas de los cinco libros que descargaría la persona, se puede hacer la pregunta en contrario, los cinco discos que jamás descargaría. Si son libros gruesos, de muchas páginas, o de una cantidad por encima de las, digamos, trescientas páginas, hay indicios para concluir que a esa persona no es que no le guste leer en digital, el problema es que cree que los libros digitales no tienen marcalibros. La mayor parte de la gente que he escuchado decir que no les gusta el libro digital porque no les gusta leer en pantalla, suelen resultar gente que necesita convencerse de la idea de que los libros digitales pueden venir acompañados de marcalibros digitales.

6 comentarios:

Carolus dijo...

Tal vez le interese el libro virtual para descargar EL ARTE DE LA VENTAJA. Es un manual práctico para sobrevivir con astucia en el mundo. Lo que te han contado no es suficiente para triunfar: los conocimientos de este libro se aplican de forma inmediata con resultados excelentes.

Puede descargarlo en:
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

Mas libros parecidos en
http://www.personal.able.es/cm.perez/

Saludos

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Muchas gracias, muy probablemente lo haga, que aunque he sobrevivido en el mundo nunca lo he hecho con mucha astucia. Saludos y éxitos con las descargas.

Qx dijo...

Tienes razón, Luis: nadie que mantiene su perfil en Facebook, lee tropocientas cadenitas Powerpoint en su correo, chatea en Messenger por horas y (los menos) sortea varios cientos de posts blogueros al día puede aducir que no lee en pantalla. Lo suyo es que no lee libros y punto. Sean éstos en papel, en pantalla, en las etiquetas de las botellas de refresco o administrados por vía intravenosa.

Sigo muy de cerca el mundillo del libro digital y sus soportes físicos —esos revolucionarios Kindles y sus parientes— tal vez porque me he paseado por casi todas sus sucedáneos o más bien predecesores: he leído en PDF en la PC, tuve eReader en todas mis PDA, y hasta hurgué un poco en la rudimentaria capacidad de mi celular anterior para ver archivos de texto. Actualmente busco un eficiente traductor de PDF a PDB para vaciar unos cuantos títulos pendientes en mi iPod Touch, sorprendentemente cómodo para la tarea de socavar un poco la pila de pendientes en cualquier rato y lugar.

Por eso con respecto a tus preguntas sobre gustos y libros que leería en digital, te puedo contar que por la oferta existente (o costeable), lo que veo en pantallas es como una lista o pila paralela, distinta a la de autores y temas en papel. Es casi "en papel, lo que quiero leer, en digital lo que consiga para el formato o consiga convertir". Pero ey, se lee. Y en ocasiones se consiguen verdaderas joyas.

Y con respecto a los factores que atentan contra la total aceptación del libro digital, pienso en uno solo, aunque no desdeñe el amor al oloroso papel y a las pilas de libros bajo el elevado de la Fuerzas Armadas: ¡co#&@, el precio incosteable de esos trastes! Pero caerán, caerán, y acá los espero...

Saludos.

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Quiqx, me pasa lo mismo, ya tendría el Kindle hace tiempo, pero los 360 $ me parecen una exageración, sobre todo si el catálogo básicamente se consigue en papel y por si fuera poco es menos atractivo. Cuando una gran editorial se entere de que están en el negocio del contenido y no en el del soporte y ponga su catálogo sin restricciones en digital, veremos cómo los aparatos comiencen su descenso hasta precios más accesibles.
Hay libros que no me veo leyendo en digital, pero siempre tienen que ver con el formato o con el diseño. Una edición ilustrada de gran formato de algún clásico es algo de lo cual nunca presumiría en digital. Y en general, los cómics que utilizan distintos tamaños de cuadros o secuencias que se desplazan por las páginas saceandoles el máximo provecho al espacio, son libros que no me imagino puedan ser recreados fidedignamente en un lector digital, pero quién sabe, no es mi imaginación la que marque el desarrollo de la industria.
Un gran saludo

Yei dijo...

Tení mil años que no pasaba por aquí, y como siempre hay algo interesante que leer, a mi no es no me guste leer en pantalla,de hecho hasta el preiódico lo leo enel compu, es que simplemente prefiero leer un libro en papel, me gusta el formato,me gusta el olor de los libros viejos, me gusta sostener la página mientras termino la última línea para pasar a la siguiente, para mí es un ritual... gustos y colores...

No hay nada como leerse Los cuentos de Color en un formato que huela a sabiduria y a Modernis mo venezolano...

Yesly

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Hola Yesly, qué bueno que encuentres cosas interesantes por estos lares, gracias por tu comentario.
Lo que señales es importantísimo, el ritual de la lectura es parte fundamental del libro, así como la lectura con los cinco sentidos, cosa que en la pantalla no se reproduce, habrá que ver si con un kindle, por ejemplo, se obtiene algo de ese tocar, oler y hasta probar los libros que es parte importante de la lectura en papel. ¿Quién no ha dejado alguna vez de leer un libro no por su contenido sino por su edición? Yo, por ejemplo nunca terminé de leer el tambor de hojalata por culpa de la edición barata en que lo comencé, y aunque sé que fue por culpa de ello, todavía tengo cierta reacción alérgica cuando trato de retomarlo, sin importar si la edición es lujosa, o al menos hipoalergénica.
Hay libros que creo nunca cambiaremos por su formato en digital, pero también hay muchísimos libros que no valen el árbol que costaron, esos últimos exigen que los lectores digitales sean de consumo masivo ya.