Buscar en la Pulga

31 de diciembre de 2007

Último día de 2007

Contando ésta, hice 145 entradas en 2007. Suena un número significativo, sobre todo si te tomaste la molestia de verlas todas o en su mayoría. Por eso aprovecho el último día de 2007 para darte las gracias por haber estado pendiente de este blog. Espero que me vuelvas a visitar en 2008 y que el año que viene sea un año de muchos éxitos y logros para ti. Felicidades.

24 de diciembre de 2007

Feliz Navidad


Una caricatura de Thaves para desearle a todos felices fiestas

18 de diciembre de 2007

15 de diciembre de 2007

Volver a nacer

En La Teoría de las Nubes también se narra un caso de volver a nacer, de comenzar de nuevo. Akira Kumo aprovechó el año 1959, cuando las autoridades japonesas decidieron regularizar los registros de personas tan inciertos desde la guerra, para labrarse una nueva historia: valiéndose de su aspecto casi infantil a pesar de los años, construye una vida de mentira para borrar de su pasado un estigma demasiado doloroso, el ser sobreviviente de Hiroshima. Así, Kumo, por decisión propia, pasa a tener una vida que comienza con su ficticio nacimiento en 1946. Pero la operación no se completa sin el olvido, y sólo en la vejez Kumo vuelve a enfrentarse a su verdadera historia cuando, modisto famoso, están en proceso de escribir su biografía.

13 de diciembre de 2007

Diálogo surrealista

Escuchado esta mañana en la oficina:
-¿Por qué tu nick dice de Dalí?
-Porque me encanta ese tipo.
-Verga, sí, las agendas de ese pana son arrechísimas.
-Pero cuestan como 90 mil bolos.

Regresando de la nada

En días pasados hablé de la posibilidad de comenzar una nueva vida desde cero como un lujo que cada vez es más difícil darse. Y una historia como ésa justamente ha ocupado las conversaciones de la gente en Inglaterra en estos días. Aquí puedes leer cómo John y Anne Darwin construyeron una nueva vida que salió a la luz cuando John regresó a Inglaterra y se declaró amnésico tratando, quién sabe, de recuperar la identidad a la que renunció.
En el mundo de las redes es casi imposible moverse sin dejar rastros, y quienes aparentemente lo había logrado, como John y Anne, de pronto quedan al descubierto por culpa de sus propios recuerdos y nostalgias.

11 de diciembre de 2007

Tres aspectos de "El Candidato soy yo"

El candidato soy yo, de Benjamín Rausseo, más conocido como Er Conde del Guácharo, tiene para mí tres cosas que destacar. La primera, que fue escrito por Benjamín y no por Er Conde, por lo que aquellos que se acerquen al libro buscando los burlescos entretelones de una campaña electoral no encontrarán sino breves destellos de humor. Porque Benjamín se toma muy en serio a sí mismo, tanto que el libro comienza intentando vendernos la idea de que el origen de las aspiraciones presidenciales de Rausseo estuvo en una experiencia de vida y muerte, que se trató de una predestinación.
Pero Rausseo se encarga de desdecirse, porque un par de capítulos más adelante, nos enteramos de la verdadera razón de su carrera por la presidencia de Venezuela: Unos amigos empresarios lo llamaron, le dijeron que él podía ser candidato porque con su perfil competiría con Hugo Chávez en el fervor popular y le ofrecieron "ponerle todo".
Y ése es el segundo aspecto interesante: El falso dilema que vive el candidato Rausseo entre mantener cierta independencia y rendirle pleitesía a quienes le ofrecieron "ponerle todo". El dilema es falso porque no existe esa independencia y Rausseo pasó buena parte de su campaña juzgando la lealtad de quienes lo rodean mientras les preguntaba por el verdadero significado de una campaña electoral con todo puesto, quejándose porque el dinero prometido no llegaba o la agenda que le cuadraron no funcionaba. La única independencia que al final pudo reivindicar Rausseo fue la de renunciar a su candidatura sin apoyar alguna de las dos opciones principales en las elecciones de 2006, a pesar de que, según narra, lo presionaron desde ambos bandos y desde su entorno para que así lo hiciera.
El tercer aspecto que vale la pena destacar: El papel que Rausseo le da a los medios. En algún momento el comediante aprende que alboroto mediático no es igual a popularidad. Sin embargo, no llega a aprender que cobertura mediática tampoco es apoyo. Rausseo dice que recibió mucho apoyo de periodistas, de camarógrafos y fotógrafos que lo acompañaban a todas partes, para luego, cuando ya todo estaba perdido, criticar esa cobertura mediática porque él divulgaba mejor sus ideas y agenda a través de su página web y porque los periodistas pretendían orientar al público creyendo que su influencia en los procesos electorales es mayor de lo que es en realidad. La postura de Rausseo da pistas para abordar el conflicto permanente entre los medios y la política. Mientras hay cobertura simple y llana los medios son aliados, cuando hay análisis y contextualización los medios abusan y mejor es utilizar mecanismos controlados de difusión, incluyendo el mecanismo de controlar al medio que analiza y contextualiza.
De resto, el libro es un testimonio superficial de alguien que quiere hacerse pasar por inocente. Para Rausseo, las razones del fracaso de su aventura política están en que la gente que le ofreció apoyo al final no se lo dio, que los reales que le ofrecieron nunca llegaron, que el partido que le montaron a su alrededor no le fue leal, que sin dinero y sin maquinaria no pudo hacer campaña con todas las de la ley, que su entorno lo traicionó pidiéndole que renunciara en nombre de otros, que no lo tomaron en serio porque la gente no supo separar al personaje del empresario, al comediante del candidato, y que le hicieron guerra sucia para confundir al electorado.
El electorado, siempre tan listo para confundirse y equivocarse cuando no favorece a la opción propia.

9 de diciembre de 2007

A las cinco casi en penumbras.

Son las cinco pm cuando escribo estas líneas y ya estoy a punto de encender las luces de la casa, gracias al cambio de horario que rige a partir de hoy en Venezuela. No sé si el metabolismo de la gente se verá muy beneficiado por esa media hora más de sol en la mañana, pero a juzgar por la tarde de hoy lo que sí aumentará mucho es el consumo eléctrico del país. ¿Está Venezuela preparada para ese aumento?

8 de diciembre de 2007

Facebook y la abolición de la nostalgia

La vejez comienza en el momento que deseas recuperar aquello que tuviste que dejar atrás para volverte adulto. Y yo me volví viejo en el mismo instante que abrí mi cuenta en Facebook y le abrí la puerta sin saberlo a esta nostalgia permanente, al anhelo por tiempos, lugares y personas que habitaban plácidamente en mis recuerdos y que de pronto se conjugan en gerundio al haber saltado al aquí y al ahora convirtiéndose en fantasmas; porque qué otra cosa es un fantasma sino un recuerdo que se niega a ser pasado.
Me pregunto cómo serán los fantasmas del futuro, porque la nostalgia, de tanto convertirse en norma parece abolida. Y aquellos que nacen y crecen con herramientas como Facebook a su lado, parecen condenados a no sentir la extraña alegría de rencontrarse con una cara, de recordar un nombre, de revivir toda una existencia que había sido asesinada por el olvido, de juntar mundos paralelos, vidas que simplemente no volvieron a interceptarse. Porque ya nadie puede desaparecer, ya nadie puede pasar desapercibido; en la Era de las Redes se es ciudadano, incluso se es persona, en la medida que se pertenezca a una red, a cientos de redes; en la Era de las Redes se es más o menos poderoso de acuerdo al tamaño de tu red. Perder el contacto, marcharse, desaparecer, es renunciar no a unas cuantas personas sino renunciar a tu red, a tu poder, a tu ciudadanía, a tu persona, incluso a tu identidad.
La nostalgia surge cuando intentamos recuperar identidades perdidas, superadas, y en los tiempos que corren no podemos darnos el lujo de renunciar a lo que fuimos, de desdecirnos, de reinventarnos, de comenzar a contar nuestra historia desde cero en un punto que consideremos de inflexión, no nos dejan darnos ese lujo, el lujo de Flitcraft, aquel personaje menor de El Halcón Maltés que desapareció "como desaparece un puño cuando se abre la mano" y comenzó otra vida, casi con las mismas características y a pocas cuadras de donde había transcurrido la anterior, pero infinitamente distinta.

7 de diciembre de 2007

Nosotros

Si nos hubiéramos conocido en otro momento, en otra situación, no la habría dejado ir. Pero no era nuestro momento, nuestra situación, no había nosotros todavía, quién en estos tiempos apuesta a esa palabra, y ese momento, esa situación, eran reflejo exacto de los días que transitamos. Ella, bajo la promesa de mejorar su valor de mercado partía el mes siguiente para Australia, inglés e ingeniería de audio, dos por uno con alojamiento en casa de una prima que había emigrado años atrás, una de esas oportunidades que aunque calvas parecen lanzarnos un cabello hecho del nailon de las cañas de pescar. Yo, eterno vagabundo, gracias a una beca que me cayó de la nada tan solo estaba esperando el inicio del semestre de primavera para abandonar un demasiado cómodo para ser interesante puesto en la cancillería y mudarme a la Universidad de Virginia y su Master in Spanish, si supieran lo poco que me interesaba, y me interesa, la carrera académica.
Satélites del mundo de amistades del otro, hablando de nuestros planes fue cuando realmente nos conocimos, primero interrogándonos mutuamente para buscar similitudes y diferencias, quién sabe si reafirmaciones, después compartiéndolo todo hasta volvernos inseparables. Pero el tiempo voraz acercaba las fechas de partida y comenzamos a echar de menos nuestra incipiente intimidad, primero con frases aisladas, luego con malhumores inexplicables. Un día, al comentarle el trámite de última hora que tenía que hacer, su respuesta fue que por el amor de dios no mencionara ni Australia ni la Universidad de Virginia. Entonces comprendí toda la dimensión de lo que me estaba sucediendo, a pesar del no-futuro o tal vez por esa razón su presencia se me había hecho indispensable a un punto que el viaje se convirtió en la estupidez más grande que se me hubiera ocurrido en la vida; mas no me atreví a cuestionar el de ella. Intenté protegerme guardando las distancias, pero no lograba manejar el vacío que me invadía, anticipo terrible de la inminente separación; a su vez, estar con ella se volvió una tortura, me sentía inhibido, frenado, como si fueran un regurgitar me tragaba mis sentimientos, cada vez en tragos más amargos y más grandes. Hasta que llegó el día que me atraganté, una semana antes del primero de los viajes.
La tomé por los brazos y cuando nuestros labios casi se rozaban le dije: Si nos hubiéramos conocido en otro momento, en otra situación, no te dejaría ir. No hubo más palabras, por fin nos tocamos, nos besamos, nos sentimos. Y lo hicimos con la avidez del primer encuentro y con la desesperación del que se cree puede ser el último. Lo fue. Quizás porque nos amábamos sentimos que una segunda vez nos habría puesto frente a ese nosotros tan temido. Era mejor dejarlo todo así, hermoso, un poco idealizado, pero inocuo, inofensivo, incapaz de dañarnos, de hacernos dudar en días de tanta decisión. Para lograrlo tuvimos, cada uno por su cuenta, que renunciar a vernos otra vez.
Ella viajó primero, yo ni siquiera tuve el valor de ir a despedirla. A los días, estuve dispuesto a desperdiciar la beca y seguirla, averigüé los requisitos para viajar a Australia, pero frente a la ausencia de embajada en Venezuela el proceso de visado se hacía más lento, engorroso y quisquilloso de lo que cualquier decisión intempestiva pudiera manejar. También descarté ir de vacaciones, era un recorrido demasiado largo para quedar exactamente en el mismo punto.
En el semestre de primavera inicié mi Master in Spanish que por inercia se alargó a doctorado. Me entregué al estudio con dedicación evasiva, apenas logrando convertir su recuerdo en péndulo. Cuando ella salía de mi memoria lograba relacionarme con otras personas, incluso llegué a tener un par de amores que no supieron entender ni resistir el período de pensarla, de extrañarla, de añorarla, de caminar por el mundo como quien no pertenece a él; sin duda en esos días estaba en otro lugar, viajando por su cuerpo. Pero rindiéndole a ese destino un perverso culto no hacía nada por volver a saber de ella, por tener algún contacto, una llamada, una carta, mucho menos hice el intento de buscarla, de volver a tenerla. Tuvo que ser ella la que se atrevió.
Como un fantasma su nombre apareció en la carpeta de entrada del Outlook Express. Por fin, me decía, había logrado reunir suficiente dinero para ir de vacaciones a Venezuela, las fechas del viaje estaban escritas con la esperanza de encontrarnos de nuevo. Pero yo no podía viajar, mi tesis estaba en un momento que si la abandonaba corría el riesgo de retrasarse un tiempo que el Spanish Department no aceptaría, y por si fuera poco iba a dar clases en el verano porque mi situación económica era cualquier cosa menos holgada. De todos modos insistió en vernos, estaba obligada a pasar por el consulado australiano en Chile, sin embargo podía arreglar para que la otra parte del viaje fuera por Estados Unidos.
Y aquí estoy, esperándola en el aeropuerto de Nueva York, escala de su largo viaje Caracas-Sydney. Tenemos una noche, su conexión a Los Angeles sale mañana temprano, escogida no para hacer más largo el encuentro sino para acortar la espera en el que ella supone demasiado inhóspito aeropuerto de LA; al menos fue lo que dijo, tratando de ocultarme lo que yo sé porque lo descubrí en mí. Tengo dos habitaciones reservadas, cuidándome de que esta noche tampoco haya lugar para nosotros. El vuelo de Caracas ya aterrizó, en cualquier momento saldrá de inmigración con su permiso temporal para amarme, si todo sale bien.

***

Esta vez le dije: Si estuviéramos en otro momento, en otra situación, no te dejaría ir. En un perfecto deja vu repetimos aquel primer y último encuentro, con la misma avidez, con el mismo desespero, como si apenas hubiéramos abierto un paréntesis y ahora lo estuviéramos cerrando, o tal vez estos encuentros sean los paréntesis que hará falta poner cuando cada uno narre su vida. Pero este amor se me antoja una historia distinta, no una simple digresión, como si viviéramos tantas vidas como personas amamos el tiempo no pasó para nosotros, no hubo vivencias que nos cambiaron, no hubo lenguajes que tuviéramos que traducir, que interpretar, que nos dejaran callados mientras buscamos las palabras más adecuadas, los mismos sentimientos nos depositaron en los brazos del otro, las mismas cobardías nos separan.
Sin embargo, algo sí cambió. A fin de cuentas estamos más viejos, conocemos mejor el mundo y sabemos más de nuestras propias carencias y necesidades. Ya no le tenemos tanto miedo a la palabra nosotros. Esta vez me atrevo a insinuar que la seguiré, ella juega con la posibilidad de quedarse ilegalmente en los Estados Unidos. Nos reímos de una manera que antes no sabíamos. Y cuando hablamos seriamente aparece el futuro próximo, ella ingeniera de sonido, yo doctor en literatura hispanoamericana, ambos buscando un sitio donde poder decir que se tiene el hogar.
Al escuchar la orden de abordar nos miramos desnudando lo que en la habitación pudo haber quedado vestido, y no encontramos tristeza. Nos despedimos en un doble beso, un beso por la primera vez y otro por ésta, un beso tan largo que se funde con el de la promesa de mantenernos permanentemente en contacto hasta que nos alcance ese futuro donde quepa la palabra nosotros. Ese día le diré: Si nos hubiéramos conocido en otro momento, en otra situación, tampoco te habría dejado ir.

5 de diciembre de 2007

La escatología hecha política

Entre una herida infectada que me mandó de reposo desde el lunes y el cansancio después de un fin de semana de trabajo continuo por el referéndum, no había sentido mayores ganas de pasar por aquí a escribir mis impresiones sobre la victoria del No en la consulta sobre la reforma constitucional. Pero dos días en Venezuela pueden ser mucho tiempo y las horas transcurridas desde que el CNE por fin se dignara a anunciar los resultados que todo el país conocía desde alrededor de las 8 de la noche del domingo, hasta este momento en el que escribo, nos han servido para ver cómo el presidente Chávez pasó de bañarse de demócrata al aceptar los resultados del referéndum sin mayores pataleos más allá de la tardanza en el anuncio del resultado, a hundir el lenguaje político de nuestro país en un nuevo albañal. El presidente acaba de catalogar de mierda el triunfo del No en el referéndum, en una demostración de intolerancia e incapacidad para reconocer al adversario político que hace muy difícil que alguien pueda volver a calificarlo de demócrata.
Bien lo sabía George Orwell, las sociedades se destruyen primero por el lenguaje y, con el suyo, el presidente sigue empeñado en hacer inviable la sociedad venezolana.

2 de diciembre de 2007

¡NOOOOOOOO!

Esperando...


30 de noviembre de 2007

Equilibrio informativo

En Globovisión mostraron un montón de autobuses estacionados en el Paseo Los Próceres y dijeron que eran autobuses de gente que asistiría a la marcha del cierre de campaña del oficialismo pautada para el día siguiente. En Venezolana de Televisión mostraron la misma fila de autobuses y dijeron que eran autobuses de la gente que asistió a la marcha de cierre de campaña de la oposición que se estaba realizando en ese momento. ¿Qué mejor muestra de equilibrio informativo? Dos posiciones opuestas que se anulan a sí mismas en un punto de equilibrio. ¿La verdad? Eso es otro concepto que no tiene nada que ver con equilibrio informativo. Y en este caso la verdad era que la fila de autobuses estaba dispuesta para los asistentes al concierto de Soda Stereo.

Posdata: Por otros blogs he leído que Globivisión corrigió su información, no sé si VTV lo hizo; en todo caso, yo me quedé con mi idea de que se había logrado el equilibrio informativo y ése es el problema de los desmentidos, que la primera información es la que queda porque es más noticiosa.

27 de noviembre de 2007

Para argumentar contra el abstencionismo

Los abstencionistas son importantes. Pero tienen una importancia si se quiere desdibujada. Por ejemplo, en una encuesta electoral, que son las encuestas que se realizan en tiempos electorales, preguntan si piensas ir a votar y si dices No la entrevista finaliza de inmediato o a lo sumo un par de preguntas más adelante. Con ello, la categoría Abstencionista se convierte en una masa bastante informe sobre la cual es muy difícil reivindicar algún tipo de liderazgo, influencia o intención política.
De cara al referéndum de este domingo, yo he observado al menos tres tipos de Abstencionismo activo (Separando a esos abstencionistas de aquellos que no van a votar porque simplemente no votan). El primero, el abstencionismo de los que consideran inconstitucional la reforma y por tanto no pueden avalarla acudiendo a la votación. Yo me considero muy cercano a esta posición, pero el asunto es detener la reforma y una manera que pone a disposición el propio sistema es el acto electoral, por lo que agotar esa vía no es avalar un fraude constitucional sino intentar evitarlo, ya que de ganar el No la violación a la Constitución quedaría abortada antes de materializarse.
El segundo, el abstencionismo de los que están convencidos de que el proceso de votación está viciado, que el CNE es una máquina de fraude y que ya los resultados están listos para dar ganador a la opción oficialista. Pero ante esta opción uno debería preguntarse dónde se cree que está la trampa. Porque si la trampa está en, por ejemplo, llenar los votos de quienes no asistieron al evento, entonces el abstencionismo está siendo aliado de la trampa. Si se tiene la convicción de que va a haber trampa, pienso que hay que tomarse el momento para reflexionar dónde podría estar esa trampa y decidir cuál debería ser el papel a jugar frente a ella.
La tercera posición es la de los abstencionistas deslegitimadores, los que piensan que no asistiendo al evento en suficiente número podrán quitarle toda fuerza al mandato que nace del evento. Lo paradójico de esta posición es que necesitan de un sistema muy fuerte para lograr su cometido, porque el número que obtenga la abstención debe tener la suficiente autoridad como para que el mandato de la votación nazca en entre dicho. Con las diferentes razones para abstenerse, e incluyendo aquí a aquellos que simplemente no van a votar porque no van a votar, el número de la abstención es de por sí débil para generar algún mandato en contrario al de la votación. Y aún superada la paradoja, queda el problema en sí de la legitimidad, porque ésta es un concepto con poca expresión práctica más allá de la verbalización. No suele estar claro cuándo un régimen queda deslegitimado ni qué pasa una vez que esa deslegitimación es declarada por algunos sectores, sin importar cuán mayoritarios sean estos.
Si en estos días que faltan, la campaña es por lograr que acudan al evento aquellos que se oponen a la reforma y dicen que no piensan ir a votar, vale la pena bajarse de la autoridad moral que suelen mostrar los activistas del voto frente a los abstencionistas y tomarse unos minutos para oír sus razones, para luego intentar rebatir aabstencionista en particular y no al abstencionismo informe o uniforme. Los argumentos arriba pueden servir, pueden servir otros muchos, pero la campaña se trabaja persona a persona.

26 de noviembre de 2007

Aunque sea Sí, No

Las sociedades no son reducibles a una simple expresión electoral. Por ello, la Constitución de 1999 está vigente a pesar de que alrededor del 60% de los electores no acudieron al referéndum que la aprobó. No hizo falta una asistencia masiva a ese referéndum para que la Constitución estuviera legitimada a los ojos de los venezolanos, porque fue una oferta electoral del presidente Chávez, se realizó una consulta para convocar una asamblea nacional constituyente, se votó por los asambleístas y pudimos observar sus deliberaciones hasta que presentaron el nuevo texto. ¿Hubo quejas y críticas? Sí. Pero el proceso fue más poderoso que las críticas realizadas y la aprobación del texto constitucional se convirtió casi que en un mero trámite, una formalidad.
La Reforma que votaremos el domingo no tiene ninguna de las fortalezas anteriores. Peor aún, nació en medio de secretos, atajos legales y con violaciones claras al proceso que la propia Constitución establece para su reforma. ¿Un ejemplo? El Poder Popular, tal como lo están introduciendo en la Reforma, exige un cambio de la estructura de la Constitución, pero en el artículo 342 se prohíbe expresamente que esos cambios estructurales se hagan bajo la figura de la reforma. ¿Cómo lo resolvió el Presidente y la Asamblea? Dejó al Poder Popular en el limbo, sin definición, competencias, atribuciones ni desarrollo. Y ese limbo es presentado como el gran avance, el gran beneficio.
Mientras, el país está tenso, enfrentado, en conflicto, los disturbios del día de hoy en varias ciudades auguran un clima muy difícil para llegar a las elecciones. El oficialismo acudirá a la cita más débil que nunca en el apoyo medido por encuestas, pero conserva buena parte del músculo electoral que le ha permitido ganar yaperdilacuenta elecciones seguidas. La alternativa acude con reales opciones de ganar, pero conserva dudas sobre su capacidad para transformar apoyo popular en votos. Sin embargo, la gran perdedora de las elecciones del domingo, pase lo que pase, gane quien gane, para mí será la Reforma en sí.
Porque esta Reforma no tiene lo que tuvo la Constitución del 99. Y si los consensos alcanzados no le sirvieron a la Constitución del 99 sino para durar ocho años, de surgir un mandato de reforma constitucional este domingo, será uno de los más débiles y conflictivos que haya conocido la muy larga historia venezolana de cambios constitucionales.
La Constitución no es simplemente la ley principal, también es la expresión de un pacto entre los miembros de una sociedad, es un ponerse de acuerdo entre todos sobre lo que es importante para todos, es la expresión consensuada de lo que una sociedad decide permitir, cuidar, proteger y también eliminar, prohibir, imposibilitar. Si la Constitución es hecha a espaldas de otros, si la Constitución es hecha como si fuera pensada contra un bando, contra un sector, contra una parte importante de la sociedad solo porque quien la redacta tiene una mayoría electoral, esa Constitución nace herida de muerte, y así nacería, si llega a nacer, la Constitución 2007.

25 de noviembre de 2007

Arrecife de coral

Me gusta creer que mi biblioteca es un arrecife de coral. Cada libro que llega construye un lugar único, independiente, pero a la vez sujeto a los otros libros, fortalecido por ellos y que los hace crecer. Cada lectura tiene que ver con la anterior y tendrá que ver con la siguiente, formando un hábitat endémico que solo puede ser entendido recorriéndolo tanto en el espacio como en el tiempo. Cuando me muevo por mi biblioteca lo hago en un proceso de simbiosis, yo le doy vida mientras la recorro buscando el nuevo ejemplar del cual alimentarme. Esa vida que posee el arrecife hace que a veces los libros salten a mí sin yo esperármelo. Sé que tengo más libros de los que realmente puedo leer, y el número está en constante aumento, condenando al estante del olvido a una enorme cantidad de volúmenes. Pero como si una inesperada corriente los pusiera en movimiento, de pronto me los encuentro y se vuelven lectura inmediata, indispensable. No recuerdo cuándo ni dónde lo obtuve, no estoy seguro desde dónde saltó; tengo en mis manos Marcovaldo de Italo Calvino y ahora se me ha vuelto un compromiso leerlo, so pena de poner en riesgo la sobrevivencia de mi arrecife de coral.

Sobre la Segunda Guerra

En Teoría de las Nubes, de Stéphane Audeguy, me encontré este interesante párrafo:
"...este final de guerra no se parece a los demás. Por ejemplo, en apariencia, los japoneses se han replegado como lo hubiera hecho cualquier otro ejército en cualquier otro conflicto, en caso de inferioridad cuantitativa y cualitativa. Pero los japoneses no se repliegan, o ya no se repliegan con la idea de reunir, agrupar sus fuerzas para lanzar un contraataque; tampoco se repliegan para salvar sus vidas. Ya hace tiempo que han perdido de vista la idea de una finalidad de esta lucha. Los japoneses saben desde el principio que van a perder, que han perdido. Entonces se repliegan para perder durante el mayor tiempo posible, un poco más, para acabar con algunos más de esos soldados bien alimentados que han venido de tan lejos, quieren que el número de víctimas sea tal que, después de la batalla, los mismos vencedores también se sientan vencidos, destruidos".

23 de noviembre de 2007

De la Reforma y la Soberanía del Pueblo

Esta reflexión la hago en un comentario a la entrada que ya escribiera sobre el Poder Popular y aquí sólo la amplío un poco. El artículo 136 de la propuesta de reforma constitucional es una trampa doble: crea un poder público sin atribuciones y supedita el poder del pueblo a ese poder público.

De entrar en vigencia la nueva constitución, se creará un Poder Popular a la espera de su organización, de sus atribuciones y de sus competencias, con el agravante de que el Poder del Pueblo, la Soberanía del Pueblo tendrá que canalizarse y expresarse a través de ese Poder sin organización, sin atribuciones y sin competencias. ¿Quién le dará esos atributos si no lo hace la Constitución? Tendrá que ser una Ley, una que muy seguramente vendrá en el paquete de leyes que el presidente Chávez presentará tras la reforma constitucional, para lo cual está habilitado por la Asamblea Nacional.

Así, de aprobarse la reforma, la Soberanía del Pueblo estará literalmente en el bolsillo de Chávez.

El "Por ahora" de Benjamín Rausseo

En el libro El candidato soy yo, que narra sus peripecias por la campaña electoral 2006, Er Conde del Guácharo, peor conocido como Benjamín Rausseo, agradece a "todos los que lo acompañaron en este proyecto, que nació para quedarse y muy pronto dará sus frutos".
Pero ese pronto uno debe ponerlo entre dicho al leer el resto del libro, aunque hablaré de ello en alguna próxima entrega.

19 de noviembre de 2007

Intelectuales que no se meten en política

"Aquí tenemos grandes intelectuales, poetas, de todo, que no se meten en política. Hay que buscarlos y traerlos"... "No digo nombres, pero tenemos muchos escritores, muchos poetas, mucha gente que tampoco se manifiesta políticamente y que hubiera podido estar aquí". Estas sentencias pertenecen a Walter Rodríguez, gerente de la librería Lectura, una de las más influyentes de Caracas, y las realizó en una entrevista para el diario El Universal, a propósito de la feria internacional del libro, FILVEN, finalizada este domingo 18 de noviembre.
Lo interesante de las frases, realizadas en medio de llamados a darle una mayor amplitud a la feria, es que fueron expresadas con la suficiente ambigüedad como para hacer imposible, al menos para mí, saber si las mismas se refieren simplemente a intelectuales que no fueron invitados porque no suelen tocar temas políticos o a intelectuales que pueden ser invitados porque no se conocen sus posiciones políticas.
En todo caso, pareciera que los llamados de amplitud han perdido precisamente algo de amplitud, porque ya nadie pierde el tiempo pidiendo que se convoque a aquellos, intelectuales o no, que tienen posiciones pública y claramente distintas a las del gobierno.

17 de noviembre de 2007

Fri ri fil

Me levanto y voy por otro vaso de refresco. No sé si es el cuarto o el quinto, perdí la cuenta, ya oriné una vez y todavía me siento completamente hinchado. ¿Cuántos vasos tendré que tomarme? Los suficientes. ¿Me habré tomado ya los suficientes? Saco cuentas. Una botella de dos litros cuesta algo más de tres mil bolívares, el vaso me costó tres mil y debe tener unos trescientos mililitros, es decir, me tengo que tomar poco más de diez vasos de refrescos para que el ri fil comience a ser realmente fri. Ella me dijo que estaría aquí alrededor de las 5:30, ya son las 6:05. Intento llamarla pero el celular me dice que no puede ser contactada. ¿Me dejó embarcado? Tal vez. ¿Cuántos vasos de refresco debo esperarla? Me faltan cuatro o cinco para que comience el fri ri fil. No puedo beber tanto refresco. Nadie puede. Bueno, no seamos tan absolutos, todo absolutismo debería estar muerto y enterrado, al igual que todo totalitarismo. Pero la amenaza totalitaria está aquí y nos acecha cada vez más. No, no quiero desviarme de tema, no quiero pensar en política, los venezolanos solo queremos pensar y hablar e insultarnos todo el tiempo por la política. Volviendo a mi lucha contra el absolutismo, muy pocos deben poder beber tanto refresco. Por cada persona a la que el ri fil le sale realmente fri debe haber por lo menos veinte o treinta que pagaron por una cantidad de refresco que no bebieron, sin importar cuántos ri fil hayan hecho. Y yo no estoy aquí por el fri ri fil. Ella fue la que me dijo, tenemos que reunirnos, tenemos que hablar. No tiene sentido que me dejara embarcado. Una cola. Caracas se explica con una cola, los caraqueños nos explicamos con una cola, decimos perdón por llegar tarde, me agarró una cola, y ya, no hace falta más nada, explicación completa. Pero si sabía que podía agarrar una cola por qué no puso otra hora u otro lugar. Ella fue la que fijó la hora, también el lugar. Me extrañó el lugar. ¿Quién se cita en Burger King? Quizás sabía que iba a llegar tarde, que no lograría llegar a la hora fijada, que puso una hora imposible, y quiso darme al menos el fri ri fil. Termino otro vaso de refresco y me paro para ir a servirme de nuevo. Son cinco o seis y todavía no son fri. Pronto tendré que orinar de nuevo. Pronto tendré que lanzarme un eructo. Estoy hasta aquí de refresco. En la calle el policía de tránsito detiene un vehículo. Recuerdo que esta semana comenzó en parte de la ciudad el Plan Pico y Placa: los vehículos no pueden circular a ciertas horas del día de acuerdo al número de placa. Estamos a esa cierta hora del día y ese vehículo tiene el número de placa indicado. Literalmente, le salió su número. Ciudad de guetos, el Pico y Placa se aplica en ciertas partes de la ciudad y en otras no. Como las marchas, van a ciertas partes de la ciudad y a otras no pueden ir. O como cualquiera de nosotros, que no nos atrevemos a salir a ciertas horas del día, cierra el pico y dame la placa y todo lo que tengas. Tal vez a ella la pararon, el Pico y Placa la tomó por sorpresa y la tienen retenida hasta que termine la cierta hora del día. Me asomo e intento ver al conductor del carro detenido. No es ella. Levantarme me cuesta, siento un cambio en la estructura de mi cuerpo. Ya no soy noventa por ciento agua, soy noventa y dos por ciento agua carbonada y tres por ciento azúcar. No puedo beber más refresco. Voy a esperarla sólo hasta que el ri fil sea realmente fri. No tiene sentido proponerme semejante cosa. No sé si tiene sentido por obligarme a beber semejante cantidad de refresco o por la espera. No va a venir. No me llama, su celular sigue fuera de cobertura, ya tiene una hora de retraso y ella era la interesada. Necesito que me des un consejo, me dijo, sobre un negocio que pienso hacer. No soy bueno en los negocios, pero aquí estoy, tratando de que tres mil bolívares valgan realmente un fri ri fil. Soy pichirre y eso me hace parecer bueno en los negocios. Eso es lo único que podría decirle: no soy bueno en los negocios. Pero la sigo esperando, seis o siete vasos de refresco después la sigo esperando, la he esperado desde siempre, que nada ha cambiado, bueno, ella de repente cambió, yo no. Yo soy el mismo, el mismo que la conoció en la universidad, el mismo que pasó desapercibido no en sus afectos pero sí en sus pasiones, el mismo que creyó que hacerse indispensable era una vía para hacerse amar. No hace falta decir que mi estrategia no funcionó, aunque mejor lo digo. Mi estrategia no funcionó. El camino a ella no se construía paso a paso, día a día, es más, no se construía, se destruía, por explosión, por alto impacto, un tipo ahí llegó y ella se enamoró tan de pronto, tan de inmediato, tan profundo y tan para siempre que hasta me sentí ridículo y no me quedó más remedio que alejarme, que marcar distancias. Lo extraño es que ella no supo o no pudo aceptarlo. No aceptó mi distancia, mi silencio, y siempre intenta acercarme, traerme de vuelta, no de la forma como yo quisiera pero de vuelta, incluso con excusas tan tontas como darle consejos sobre un negocio. Me estoy orinando. Voy al baño. De vuelta me sirvo otro vaso de refresco. Ya debo estar cerca del fri ri fil. Pero no sé si logre llegar. ¿Cuánto se ha tardado? Casi hora y media. ¿Vendrá, no vendrá? ¿Me voy, no me voy? No sé qué hacer. Los venezolanos acabamos con la precisión del tiempo. Que si te invitan a las ocho es para que llegues a las nueve o a las nueve y media o a las diez y eso no importa si eres el invitado, pero si eres el anfitrión en algún momento enfrentarás la cruel incertidumbre de no saber si tu fiesta todavía no ha empezado o simplemente resultó un fracaso. Y yo ya no sé cuánto debo esperar. La he esperado toda la vida y si me levanto porque ya la esperé suficiente es muy probable que cuando llegue se ofenderá porque casi no la esperé ¿Me tomé ya el refresco o me distraje y no lo serví? No sabría decirlo. Vuelvo a la máquina y me sirvo otra vez. ¿Nueve? ¿Diez? Esto es absurdo. Me he vuelto un tipo absurdo. Hasta compré dos revistas, Dinero y Gerente, para tratar de informarme y tener algo que agregar en nuestra conversación después del no soy bueno en los negocios. No soy bueno en los negocios, sin embargo he estado leyendo. La verdad, las compré y no las leí. No me interesan los negocios, no me interesa aprender sobre los negocios. Bueno, puedo decirle algo que aprendí en esta espera. Buen negocio es vender un vaso de refresco casi al precio de una botella de dos litros y ofrecer fri ri fil como la gran cosota. Le diré monta un fri ri fil. Será un buen consejo. ¿Y ningún consejo para mí? Quisiera ser otra persona para poder juzgarme con la claridad y precisión con que uno suele juzgar la vida de los demás. ¿Qué me respondería siendo otra persona si me pregunto si tengo que irme o debo quedarme? Vete, me diría, vete de una vez y para siempre, vete porque debiste haberte ido para siempre hace años. Pero cada vez que ella me busca mi caja de Pandora llega al final. Como un tonto me emociono y cambio planes y rutinas e incluso personas, porque alguna que otra vez he dejado relaciones incipientes tan sólo por una de sus llamadas, por una de sus citas, por uno de sus encuentros. Y no importa cuán desencantado haya quedado del encuentro, la esperanza tiene bien ganada su posición en la caja y se niega a morir por más pequeña que sea la migaja que la alimenta, atormentándome y dejando como único resultado toda esta soledad. Estoy realmente solo. Tengo dos horas sentado bebiendo refresco como un tonto y nadie ha llamado, nadie me pregunta por qué no he llegado a casa. Nadie lo pregunta porque no hay nadie para preguntar. Ella no es la culpable, el culpable soy yo, culpable de hacerme esperanzas una y otra vez con cada una de sus llamadas, cada cierto tiempo me llama y de inmediato construyo toda una historia donde al fin veo correspondidos mis sentimientos. Vete, vete, me digo otra vez mientras me sirvo el nuevo vaso de refresco. ¿Llegué a diez? Hace tiempo que perdí la cuenta. Estoy seguro de que el refresco que me acabo de servir todavía no es fri pero ya no puedo tomar más. He sido derrotado. No pude ganarle al sistema. No llegué a la parte fri del ri fil, no puedo ni siquiera probar el refresco que tengo en el vaso, el solo hecho de pensar en el refresco me repugna. Dejo el vaso sobre la rejilla de la máquina y camino hacia la puerta del local. Ya no tengo nada que hacer en Burger King. Vuelvo a llamarla. Esta vez al menos el teléfono repica, pero repica hasta que se activa la contestadora, hola, no puedo atenderte, deja tu mensaje. No dejo mensaje. No tengo mensaje que dejar, no hago nada dejando mensaje, sólo quiero saber si viene, si está viniendo, si continúo esperando o puedo irme. No puedo continuar esperando, al menos no en Burger King, claro que puedo irme, al menos del Burger King. Me voy. Salgo del local y camino hacia la parada del Metrobús. Camino con lentitud. Estoy completamente empachado. Podría ordeñarme refresco. No creo que pueda llegar a la parada. Tengo que caminar de Sur a Norte y en este lado del Guaire eso siempre se hace en subida aunque no parezca. El casi fri ri fil en mi cuerpo pone en evidencia toda la pendiente de la calle. Cada paso me cuesta más. Siento una puntada en el hígado. ¿Será el hígado o será un riñón? ¿El hígado queda del lado derecho o del izquierdo? La puntada es del lado derecho y me duele tanto que ya no puedo caminar. Me detengo a mitad de camino, no entre el local y la parada sino entre el punto Sur y el Norte porque en algún momento tengo que caminar hacia el Este. Intento resolver mi pesadez con un eructo. Y después con un segundo. Y un tercero. Detengo el cuarto, siempre hay que mantener cierta compostura, incluso después de haber hecho el ridículo esperando durante diez vasos de refresco a alguien a quien no debí ni siquiera aceptarle la cita. Vuelvo a caminar pero me detiene el sonido del celular. Es ella. Trato de sentarme encima de mi caja de Pandora. Pero igual se abre. Luis, estoy en el Burger King, me retrasé un poco, me perdonas, ¿verdad? Claro que la perdono, no tengo nada que perdonarle. Claro que te perdono, no tengo nada que perdonarte, tranquila. ¿Qué hago, te espero aquí mismo o trato de ir a donde estás? Espérame ahí, tardo como... Lo pienso bien. Quince minutos, le digo y cuelgo. Ahora la puntada es del lado izquierdo y se mueve de un lado a otro revolviéndome el estómago y me sube por el esófago y siento que mi garganta y mi boca se llenan de refresco y de rabia mal digeridos. No logro vomitar y termino tragándome el regurgitar de la absurda relación que tenemos y de la aún más absurda relación que sueño que tengamos. Respiro profundo tratando de quitarme el mal sabor de boca. Tengo los ojos vidriosos, no sé si a consecuencia de la reacción de mi cuerpo a tanto refresco o por la lástima que me tengo en estos momentos. Veo hacia el Sur, veo hacia el Norte. Dudo. La llamo. Sí, Luisito, dime. Pide un refresco, aprovecha que tienen fri ri fil. Cuelgo y sigo mi camino hacia la parada del Metrobús.

15 de noviembre de 2007

¿Gazapo fotográfico?

Interesante elección fotográfica la que el diario oficialista Vea realizó en su edición de ayer miércoles para hablar de la tensión reinante en la Universidad Central por las elecciones estudiantiles de este viernes 16. La foto de los pistoleros de Plaza Altamira, quienes en 2004 disolvieron a tiros una manifestación que protestaba contra los resultados del referéndum revocatorio presidencial, dando muerte a la señora Maritza Ron e hiriendo a otras doce personas, hecho por el cual están condenados, sirve para acompañar el artículo donde Tamanaco Lara, aspirante a la Secretaría General de la Federación de Centros Universitarios, alerta sobre los planes de "un sector golpista y fascista en la UCV, que quiere aprovechar las elecciones internas para realizar guarimba contra la reforma". ¿A qué se debió tan particular selección? ¿A un despistado diagramador que a falta de fotos del estudiante Lara decidió buscar en el archivo del periódico alguna imagen acorde con la noticia? ¿Se trata de una amenaza sin palabras para que no se desborden las tensiones que señala el periódico? ¿O más bien es una confesión de parte sobre quienes son los que están generando la violencia en estos días, dado que los pistoleros de la foto fueron plenamente identificados como simpatizantes del oficialismo?


14 de noviembre de 2007

El círculo vicioso del Poder Popular

El artículo 136 de la propuesta de reforma constitucional dice que el Poder Público se distribuye territorialmente en Poder Popular, Poder Municipal, Poder Estadal y Poder Nacional. Excelente, el Poder Popular es reconocido como la rama del Poder Público territorialmente más cercana a la persona. El problema es que ese Poder Popular carece de real definición y de atribuciones, ya que el Presidente de la República y luego la Asamblea Nacional -para hacer pasar la propuesta como una reforma y no como un proyecto que modifica la estructura de la Constitución- no agregaron lo que tenían que agregar: un sexto capítulo al título IV de la Constitución que se llamara Del Poder Público Popular.
Así, lo único que se tiene del Poder Popular es que se expresará constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades a través de distintos consejos como los comunales, los de trabajadores, los estudiantiles, los campesinos, los artesanales, de pescadores, deportivos, de la juventud, de adultos, de mujeres, de personas con discapacidad y otros que señale la ley; lo cual lleva a la pregunta: una vez constituidas esas organizaciones populares, ¿qué expresión tiene el Poder Popular? Y después: ¿un Poder sólo tiene expresión de un tipo? ¿No tiene, por ejemplo, expresión legislativa constitucionalmente reconocida?
Por si fuera poco, el pueblo ejerce su soberanía a través del Poder Popular y ésta nace de la condición de grupos humanos organizados, convirtiendo la Soberanía Popular en una especie de círculo vicioso vaciado de contenido, porque la soberanía nace en tanto se es parte de un grupo organizado y se ejerce expresando la constitución de grupos organizados.
Sin un capítulo que lo defina y le dé contenido y quitándole significado a la Soberanía Popular, el Poder Popular que nacería de la aprobación de la reforma constitucional será un poder bastante cojo y disminuido, que dependerá en exceso (por no decir completamente) del contenido que el Presidente de la República le dé a través del artículo 16 de la reforma, de acuerdo a la nueva geometría del poder, con una serie de instancias político-administrativas por encima de las que el Poder Popular puede crear y que dependerán directamente de la voluntad presidencial.

11 de noviembre de 2007

Escuchado viernes en la tarde en la oficina...

"¿Viste esto?, hoy había que trancar una calle y no llevar a los niños pal colegio. Si están contando con que yo lea mis emails a tiempo, Chávez no se va a ir".

10 de noviembre de 2007

Un chiste muy viejo

-¿Por qué los chinos son amarillos?
-Porque mean contra el viento.
Eché ese chiste tan malo buena parte de mi vida. Lo tenía completamente olvidado, pero hoy regresó a mis recuerdos de la manera más inesperada. Continúo leyendo Red dust, del escritor chino Ma Jian, y en su viaje por el país-continente cuenta cómo subió a uno de los tres montículos de la tumba de la emperatriz Wu Zetian y desde lo alto trató de orinar pero el viento hizo que se empapara la cara. He pasado todo el día de buen humor por ese pasaje, cosa que no está de más, dados los días que hemos tenido en Venezuela.
Pero el libro de Jian no es solo chistes viejos. Una buena frase que me encontré un poco antes de que me sacudieran los recuerdos más tontos: ...cuando la gente no tiene ideales, el dinero no puede comprar felicidad sino olvido. Y otra que me encontré después: Mientras más libertad tienes para escoger tu camino, más difícil es el viaje.

8 de noviembre de 2007

¿Más poder para el pueblo?

Artículo 70: La participación y protagonismo del pueblo pasa a tener un fin, y único: la construcción del socialismo.
Artículo 71: Se aumenta de 10 a 20 el porcentaje de electores para solicitar el sometimiento a referéndum consultivo de materias de especial trascendencia nacional. Se agrega que lo expresamente regulado por la Constitución no puede ser sometido a referéndum.
Artículo 72: Se aumenta de 20 a 30 el porcentaje de firmas para solicitar referéndum revocatorio. Se aumenta de 25 a 40 el porcentaje de asistencia al revocatorio para que éste sea válido.
Artículo 73: Se aumenta de 25 a 30 el porcentaje de asistencia para que sea válido el referéndum sobre un proyecto de Ley en discusión por la Asamblea Nacional. Se aumenta de 15 a 30 el porcentaje de electores para solicitar someter a referéndum tratados y acuerdos internacionales y se le impone la condición de que un 30 por ciento del electorado tiene que asistir al referéndum para que éste sea válido.
Artículo 74: Se aumenta de 10 a 30 el porcentaje de electores para solicitar referéndum abrogatorio total o parcial de una ley. Si se trata de un decreto ley, el porcentaje requerido para solicitar el referéndum abrogatorio pasa de 5 a 30.
Artículo 112: Se elimina la garantía de la persona de dedicarse a la actividad económica de su preferencia.
Artículo 136: La soberanía del Pueblo nace de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población y no del sufragio o de elección alguna (¿Incluye las elecciones personales, tomando en cuenta lo que sigue?). El Pueblo ejerce la Soberanía a través del Poder Popular; este Poder se expresa constituyendo las comunidades, las comunas y el autogobierno de las ciudades a través de diversos consejos señalados por ley.
Artículo 141: La administración pública deja de estar al servicio de los ciudadanos y pasan (porque ahora serán dos) a servir de instrumento de los poderes públicos para el ejercicio de sus funciones para la prestación de servicios.
Artículo 184: De comunidades y grupos vecinales organizados se pasa a comunidades organizadas, consejos comunales, comunas y otros entes del Poder Popular como destinatarios de la transferencia y descentralización de servicios, pero los mecanismos por los cuales se realizará esto dejarán de ser abiertos y flexibles.
Artículo 185: En la Norma vigente, los representantes de la sociedad organizada son miembros del Consejo Federal de Gobierno. En el Consejo Nacional de Gobierno que lo sustituiría, los voceros y las voceras del Poder Popular podrán ser convocados cuando así lo desee el Presidente de la República.
Artículo 341: Se aumenta de 15 a 20 el porcentaje de electores para solicitar una enmienda constitucional.
Artículo 348: Se aumenta de 15 a 30 el porcentaje de electores para solicitar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, y desaparece la posibilidad de que la convocatoria la hagan los Concejos Municipales en Cabildo (según la Constitución, en su artículo 70 vigente y propuesto, el cabildo es una de las formas de participación y protagonismo del pueblo).

Si la nueva Constitución estuviera vigente...

...tal vez la única versión que tendríamos de lo ocurrido en la UCV sería la del ministro Carreño.
Solo se necesitaría declarar un estado de excepción para suspender el derecho a la información (ver actual artículo 337 de la Constitución y la versión de la propuesta). Ese estado de excepción sería regulado por un decreto que ni siquiera será evaluado en su constitucionalidad ni tendrá que cumplir con las exigencias, principios y garantías establecidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y duraría mientras se considere que las causas que lo motivaron continúen presentes, esto es, sin límite de tiempo (ver actual artículo 339 de la Constitución y la versión de la propuesta).

6 de noviembre de 2007

De nuevo una recomendación

Vuelvo a recomendar un análisis de Ricardo Sucre sobre la propuesta de reforma. Ricardo, desde su blog brinda buenos argumentos para desmontar la principal falacia de quienes están proponiendo el cambio del texto constitucional: que el mismo le otorga mayor poder al pueblo.

5 de noviembre de 2007

Baduel y los costos de la reforma

A las 6:30, cinco páginas de resultados al buscar el nombre Baduel en Google Blogs, daban cuenta del impacto que tuvo la aparición pública del ex ministro de la Defensa. El colapso de las páginas web de foros y de noticias, así como el continuo repique de teléfonos para comentar el hecho, confirmaban que las declaraciones del ministro, llamando golpe de estado a la reforma constitucional y pidiendo a los venezolanos que se opongan a ella votando No en el referéndum del 2 de diciembre, no solo son la noticia del día sino que la misma fue una auténtica bomba informativa. Y así lo demuestra el régimen, que resintió el golpe y tuvo que poner a sus aparatos comunicacional y paracomunicacional a desestimar las declaraciones de Baduel a través de ruedas de prensa, programas de televisión, páginas web y blogs, intentando convertir al ex ministro en una especie de personaje debilucho, dubitativo, que ya tenía tiempo jugando para el otro bando y que nunca estuvo demasiado comprometido con el régimen, en fin, un infiltrado y traidor.
Es muy pronto para siquiera atisbar el impacto que tendrá esta toma de posición de Baduel sobre el destino de la reforma, sobre todo porque una de las explicaciones que se está dando la gente es que se trata de un simulacro, de una puesta en escena para apuntalar la participación opositora en el referéndum, donde a palabras de Chávez el único enemigo es la abstención.
La única conclusión a la que puedo llegar es bastante baladí: el ex ministro le ha dado un giro completamente inesperado al momento político venezolano y las consecuencias de ello son muy impredecibles, independientemente de lo que digan los teóricos de la conspiración, siempre tan dados a mostrar como invencible a cualquier poder.
Mientras, las manifestaciones en las universidades continúan y la represión crece, en medio de puros dimes y diretes porque al parecer estamos viviendo un auténtico cerco informativo. Pero a la par de la represión, también crece la sensación de que esta reforma le está saliendo mucho más costosa de lo que pudo haberse imaginado el presidente Chávez. Y el costo puede ser la inviabilidad de su propio gobierno, cosa que sólo él puso en juego con su propuesta.

3 de noviembre de 2007

La teoría de las nubes

"Hacia las cinco de la tarde todos los niños están tristes: empiezan a entender lo que es el tiempo."
Quería compartir el comienzo de esta novela, La teoría de las nubes, de Stéphane Audeguy. Siguiente en la pila de lecturas por hacer, tenía tiempo sin encontrarme una primera oración que realmente me obligara a comprar y leer (que la relación entre ambos verbos no es de causa-efecto) una novela.

31 de octubre de 2007

Secretos en el asfalto

Como Chesterton, que dijo que el mejor lugar para esconder una hoja es un bosque, y Borges, que lo entendió perfectamente y escondió un libro en una biblioteca, creo que la persona que botó los diskettes en la calle se deshizo en alguno de ellos de un secreto que no podía ser descubierto. Resabios de una tecnología obsoleta, ni siquiera aquellos que buscan la vital información se detendrán a recoger los diskettes y para ver si se encuentran con el contenido deseado correrlos uno a uno en sus computadoras. Pronto, el aseo urbano pasará y el secreto del hombre que desparramó los diskettes en el asfalto estará completamente a salvo.

Hombres y mujeres de Del Monte, ¡venid!

Ya utilicé la imagen, pero creo que vale la pena insistir en ella: El Hombre de Del Monte era un personaje que nos legó una campaña publicitaria que duró años. Se trataba de un señor muy blanco vestido de blanco, zapatos blancos, pantalón blanco, camisa blanca, sombrero blanco, que llegaba en helicóptero a los sembradíos de una república, no necesariamente Venezuela, que lucía muy bananera. Al bajarse del helicóptero, siempre impecable, siempre inmaculado, los campesinos le traían una muestra de la cosecha. Expectantes, miedosos, sumisos, los campesinos esperaban a que el Hombre de Del Monte revisara los maíces o los guisantes, y hasta que el Hombre de Del Monte no daba su visto bueno, los campesinos no se relajaban y no celebraban el resultado de la cosecha. El Hombre de Del Monte era su certificado de calidad, directamente llegado desde el Imperio, y así como había llegado se marchaba en su helicóptero sin siquiera barro en la suela de los zapatos.
No me interesa Naomi Campbell, lo que sí me llama la atención es este afán de la oligarquía revolucionaria, de recibir certificados de calidad desde el Imperio. Como auténticos Hombres y Mujeres de Del Monte, intelectuales de mayor y menor valía, artistas de cualquier disciplina, modelos y personajes de la farándula más fatua, viajan desde el Imperio en sus aviones o helicópteros, visitan un par de lugares y obras, les muestran un par de planes, declaran lo impresionante que son los cambios del país, y se van, dejando su certificado de calidad del Proceso Revolucionario.
¿Qué espera lograr el gobierno con tantas visitas de Hombres y Mujeres de Del Monte? ¿Satisfacer viejas vanidades? ¿O son más ambiciosos y esperan, por ejemplo, que en medio de una discusión con opositores sus partidarios digan "hasta Naomi Campbell lo ve y tú te niegas", o que alguien diga "ahora que Naomi Campbell lo constató, yo sí creo en los cambios"? Si éste es el caso, no sé, me parece que debe haber operaciones de propaganda un poco más efectivas.

28 de octubre de 2007

Fabiola y un error adicional de Farruco

De los comisarios del régimen, quizás el más eficiente sea el ministro del poder popular para la cultura. Con imprenta, casa del disco, villa del cine, megaexposiciones, concentración de instituciones culturales y todo tipo de encuentros y festivales llamados alternativos, a la vez que rompe con sectores, gremios y figuras del sector cuando y como le da la gana, ha puesto a disposición del gobierno un aparato de producción cultural y propagandística a prueba de divergencia y desviaciones de las posturas oficiales. ¿A cambio de qué? De poca cosa, de meter algún afiche suyo de contrabando en las megaexposiciones, de publicar un libro con sus garabatos y desvaríos, de firmar volúmenes de la literatura universal como si fueran suyos, de realizar un evento donde pueda declamar poesía o de escribir un guión y que la Villa del Cine lo produzca. Pero eso no es suficiente, eso no lo diferencia de cualquier otro creador del montón que llega a cargos de gerencia cultural e intenta que la burocracia y el presupuesto público hagan por su obra lo que el talento no pudo. Y sobre todo, no lo distingue como revolucionario a toda prueba.
Por eso, Farruco Sesto es implacable: Apenas sale a la luz una crítica, un cuestionamiento o incluso un gazapo sobre las políticas culturales del gobierno, el Ministro actúa con fiereza, atacando sin distingos de ningún tipo y poniendo en su lugar a aquel que haya osado cuestionar a la revolución. Escritores de fama mundial, editores de larga trayectoria, cineastas, críticos de arte, periodistas experimentados y periodistas que comienzan su desempeño profesional, todos han sido víctimas de encendidas respuestas o argumentaciones por parte de Sesto, sin que éste haya medido el peso del contrario o de la situación, no le hace falta, si critican o se equivocan son contrarrevolucionarios, fascistas de ultraderecha que solo merecen el escarnio y el desprecio.
Pero por no diferenciar rivales ni peleas, el ministro Sesto se metió en una que no le pertenecía y quizás en el futuro pueda llegar a arrepentirse de ello.
Porque las denuncias de Fabiola Colmenares sobre su salida de Venevisión debido a razones políticas, eran un asunto entre ella y el canal. Colmenares, como mecanismo de defensa y de presión, lo ventiló públicamente y formó un escándalo no muy distinto de tantos otros que hemos vivido en esta época de radicalización partidista. Por ello, el asunto iba a terminar siendo uno más de esos diretes que han acompañado la relación de los medios con su personal y con el gobierno, igual que la salida del aire de ciertos periodistas, siempre señalada como ejemplo de las presiones del gobierno, siempre sin demasiada evidencia para desmentir que se tratara de una decisión autónoma y en nombre de un casting, del rating o de la preventa de los canales.
El tiempo olvidaría este escándalo más temprano que tarde, pero Farruco Sesto decidió meterse, y en unas líneas que al día de hoy todavía se pueden leer en la página web del ministerio (...) de la cultura, se pregunta si haber incluido a Fabiola Colmenares en la película Miranda regresa fue un error cometido por su despacho. Sesto comienza su pieza reivindicándose como la gestión más amplia e inclusiva de la historia burocrática del país, para luego achacarle a Colmenares, "personaje menor del fascismo criollo" su autoexclusión. Según Sesto, la actuación de la actriz los ha puesto a reflexionar sobre la utilización de los espacios y las producciones del Estado, pero muy inteligentemente no menciona cuál es la reflexión sino que pasa a preguntarse si a partir de ahora tendrán que cuidarse de abrirle esos espacios a gente como Fabiola Colmenares y desvía su argumento hacia el hecho de que Colmenares es una actriz comercial, por lo tanto, deduzco yo, alienada por el imperio. Él deja la pregunta abierta porque, claro, la palabra la tiene el pueblo, la decisión la tiene el pueblo y Sesto, como soldado que es, la acatará, pero deja en claro que no permitirá que sus espacios, los espacios del pueblo, sean utilizados para atacar al proceso Revolucionario.
Sesto nos brinda un documento oficial donde un funcionario declara que está instaurando la discriminación política como criterio de su gestión, un documento que debe ser guardado como una prueba más de las responsabilidades políticas que sobre el destino de Venezuela va acumulando la oligarquía revolucionaria que dirige el país.

27 de octubre de 2007

Verdaderas últimas palabras

Mantenía seis o siete conversaciones a la vez mientras revisaba páginas de noticias y de música; por eso sólo accedí al mensaje cuando ya el estado de Manuel era desconectado. Sus últimas palabras lucían verdaderas últimas palabras: Entraron en mi casa, quieren matarme, ayúdame por favor. Busqué algún otro indicio de la gravedad de la situación, pero fue poco lo que pude hacer desde este lado de la pantalla. Quizás estaba chateando con otras personas, alguien que estuviera más cerca, tal vez en su misma ciudad; yo, no tuve más posibilidades que enviarle un correo electrónico preguntándole si estaba bien, mientras que por teléfono intento explicarle a un policía del que apenas hablo su idioma que en algún lugar de esa ciudad pudiera estar ocurriendo un asesinato.

25 de octubre de 2007

Información golpista

La cosa es más o menos así: Si en la Reforma Constitucional propuesta y aprobada por la Asamblea sin presentársela a los venezolanos (al menos el presidente Chávez guardó las formas en eso), criticas que se haya anulado el derecho a la información durante los estados de excepción, es porque evidentemente quieres enviar y recibir información contraria a los intereses del Estado durante esas circunstancias o eventos de emergencia de la República, lo cual significa que eres alguien que está pensando en atentar contra la República y sus instituciones, eres un conspirador golpista. Y como pensar en conspirar en el futuro es conspirar desde ya, significa que todas las críticas que puedas hacerle a la Reforma Constitucional son parte de un plan conspirativo, un golpe de estado contra la Reforma. Tremendo debate, tremendo consenso, tremendo régimen de opinión. Cada vez más me doy cuenta de que no me equivoqué, que mi primera reacción frente a la propuesta de reforma constitucional era y sigue siendo la única que me podía permitir y que cualquier intento de discusión era y sigue siendo hacerle el juego a un macabro simulacro. El referéndum, por desgracia, se me asoma la última parte de ese macabro simulacro, lo cual me deja ante un dilema que no quiero siquiera plantearme; si quieres plantéatelo tú.

Halloween según los franceses de 1300






En la vidriera de una cadena de librerías especialmente decorada para Halloween, la saga de Felipe IV el Hermoso y sus herederos, Los Reyes Malditos, escrita por Maurice Druon, es presentada como una lectura muy propicia para las celebraciones de la Noche de Brujas.


Bueno, hay una maldición y muchas muertes no explicadas, pero creo que los lectores que acudan a estos libros esperando historias de miedo y terror que no dejen dormir o que se puedan contar en una noche de campamento, quedarán un poco decepcionados.

Como quedarán decepcionados si leen este blog los empleados de la librería, que al verme tomar las fotos parecían celebrarlo, "mira lo bonita que nos quedó, hasta le están tomando fotos" me dio la impresión que decían.


24 de octubre de 2007

Bailando con las estrellas

No se pierda nuestro show que ahora enfrenta a dos equipos claramente identificados. Por un lado, las estrellas de Hollywood que han certificado la calidad revolucionaria del proceso. Danny Glover bailará la conga, Sean Penn, la lambada, el baile de fuego, y Kevin Spacey el merengue. Por el otro, los artistas que se han visto afectados por sus posiciones contrarias al proceso o por expresiones que se consideren ofensivas a la revolución o a su líder. Alejandro Sanz bailará el reguetón, Fabiola Colmenares el disco music y adelantándonos a las reacciones, Juanes nos mostrará sus habilidades en la cumbia. Atentos a nuestras promociones, que sin duda el número de bailarines pronto aumentará.

23 de octubre de 2007

Lentos los días

El sonido de los golpes de los dedos contra el teclado es lo único que se escucha. Nadie habla, nadie tiene nada que decirse. La suma de hartazgos nos ha dejado a todos sin palabras: unos están hartos del país, otros del trabajo, hay alguno harto de sus compañeros y sin duda alguien debe estar harto de sí mismo, que es el más común de los hartazgos pero el más difícil de aceptar.
¿Mi hartazgo? Una mezcla, tengo atragantado al país y su maniqueísmo, aunque no me considero inocente: hace mucho tiempo que la intransigencia es mi única contribución al clima de enfrentamiento insensato que permanentemente amenaza con arrojarnos por la borda como sociedad; pero también tengo atragantado el trabajo, una suma de actos que se explican sólo porque son parte del trabajo que se explica por esa serie de actos y que parecen no tener nada que ver con el mundo que sucede fuera de la oficina.
Pero los rumores de ese mundo llegan a través de la pantalla de mi computadora, las noticias sobre la marcha universitaria contra la reforma constitucional comienzan a aparecer. Por un breve instante se rompe el tedio en la oficina: un par de comentarios sobre la pertinencia de marchar y sobre el futuro del país, del trabajo, de los compañeros, de uno.
Pronto, la lentitud del día vuelve a imponerse y otra vez el sonido de los dedos contra el teclado es lo único que se escucha.

20 de octubre de 2007

Urica

Levantó la mirada y pensó en la historia que le contaban de niño en Oviedo, aquella de un caballero que espantó a los moros incluso después de muerto. Quiso gritar, decirle a sus llaneros que lo pusieran de nuevo sobre el caballo, pero la sangre le inundó la garganta y el miedo que despertaba sólo con la articulación de su nombre comenzó a disiparse en la sabana mientras los patriotas huían derrotados pero felices.

15 de octubre de 2007

Industria Cultural

Se me hace muy difícil tocar el tema de la eliminación del reconocimiento constitucional a la Propiedad Intelectual por parte de la Asamblea Nacional, porque la Propiedad Intelectual es un gran paraguas bajo el cual entran muchos conceptos y figuras jurídicas muy precisas y complejas como derechos de autor, copyright, patentes, entre tantos otros, que son resultado de y dan origen a luchas muy diferentes, como la del software libre; la de la retribución a los pueblos, en especial los indígenas y aborígenes, por el uso de sus conocimientos ancestrales; la del acceso a medicamentos de personas y países pobres; la que por estos días libran los guionistas hollywoodenses a punto de irse a huelga; la de cualquier escritor por vivir de lo que escribe o pintor por vivir de lo que pinta; y hasta la de Guillermo Arriaga por la definición de autoría en una película.
Pero antes de iniciar cualquier debate sobre la medida, hay que contextualizar quién la está tomando. El gobierno que desconocerá la propiedad intelectual es un gobierno que presume de una imprenta que puede producir 20 millones de ejemplares al año, de unos estudios de cine en los cuales aspira realizar 80 películas al año, y que acaba de anunciar para el 15 de noviembre la inauguración del Centro Nacional del Disco, con capacidad para producir 28 mil copias diarias.
Según el asambleísta Carlos Escarrá, "Lo que se está suprimiendo es la explotación comercial capitalista, porque eso no es derecho cultural", y la explotación socialista, digo yo, está bien garantizada con esta industria cultural en manos del Estado.

12 de octubre de 2007

Chiste comunista

En el libro Red Dust de Ma Jian, me encontré este interesante chiste:

Un niño le pregunta a su padre: Papi, ¿por qué tenemos una foto del Camarada Mao pero no una del Partido Comunista? Y el papá responde: ¡Porque el Partido Comunista no es humano, niño gafo!

Más adelante, una frase no menos interesante, viniendo de alguien que trabajaba haciendo fotos para la propaganda china: Cuando trabajas para el Partido, tienes que aprender a falsificar la realidad.

10 de octubre de 2007

Licencia para amarte

Yo no pedí una vida contigo, tan solo minutos de tu tiempo: un poquito hoy; mañana tal vez; pasado mañana seguro; cuando puedas; cuando te haga falta; cuando necesites de mí; cuando no tengas a más nadie; cuando no tengas nada que hacer; como siempre; como de costumbre; como para hacer algo distinto; como quien no quiere; ¿cómo? ¿ahora? Y los minutos se fueron acumulando y sumaron días, semanas, meses y años hasta que llenaron la agenda de tus recuerdos y tuviste que empezar a escribir en la del futuro. Fue cuando te pregunté si estábamos juntos. Y te diste cuenta de que sí.

9 de octubre de 2007

Violando desde ya la Constitución

El Presidente dio con la clave: La jornada de 36 horas semanales y 6 horas diarias se resuelve trabajando 8 horas de lunes a jueves y simplemente saliendo al mediodía el día viernes, liberando la tarde del viernes para que el país se dedique a actividades culturales, deportivas, sociales, turísticas, recreativas, en fin, para el cultivo espiritual de los individuos. Pero tal decisión demuestra dos cosas: la poca comprensión que los venezolanos, incluso los mismísimos proponentes, tenemos del proyecto de reforma constitucional y la predisposición a compensar esa falta de comprensión con violaciones a la reforma aún por aprobar.
Porque el Presidente intenta ser tajante en su proyecto de reforma. Así, el artículo 90 del mismo dice: A objeto que los trabajadores y trabajadoras dispongan de tiempo suficiente para el desarrollo integral de su persona, la jornada de trabajo diurna no excederá de seis horas diarias ni de treinta y seis horas semanales y la nocturna no excederá de seis horas diarias ni de treinta y cuatro semanales. Ningún patrono o patrona podrá obligar a los trabajadores o trabajadoras a laborar horas o tiempo extraordinario (...)
Si la discusión sobre la reforma estuviera enmarcada en un clima de sosiego y de creación de consensos entre los venezolanos, habríamos podido darnos cuenta de que el proyecto no dice que la jornada semanal durará 36 horas sino que no excederá de esa cantidad, dos cosas completamente distintas, porque si se trabaja 30 horas por semana se está completamente dentro de la norma. Tal disposición lo que busca es garantizarle el descanso semanal a los trabajadores que laboran en empresas o negocios que no se detienen ni siquiera sábados y domingos, como fábricas o tiendas de centros comerciales. Pero ni el propio Presidente se ha dado tiempo para releer su proyecto y sacarnos del error de interpretación. Por el contrario, se sumerge en él y da su solución mágica, explicada en el Aló Presidente de este domingo 7 de octubre: 8 horas de lunes a jueves, 4 el viernes. Sin embargo, esa solución violará el propio artículo 90, porque la norma es clara: la jornada de trabajo diurna no excederá de 6 horas diarias. Si proponer que trabajemos 8 horas de lunes a jueves no es una invitación del Presidente a que violemos la Constitución por venir, yo no sé qué es.
Esta alocución presidencial devela el espíritu que guía el proyecto de reforma: una serie de artículos redactados confusamente, con conceptos por definir y con supuestos difíciles de cumplir y hasta de conocer, que producirá la mayor de las discrecionalidades, donde la palabra del Presidente será la verdadera Constitución, independientemente de que esa palabra vaya en contra de la propia letra Constitucional.

8 de octubre de 2007

Blogs para pensar


Hace poco me di cuenta que Hay que estar vivo pa' ver vainas me había nominado, por lo que además de expresarle mi público agradecimiento, hoy cumplo con mi cuota, reseñando cinco blogs que me hacen pensar.
Mesa de Trabajo: El blog de Ricardo Sucre, siempre con un análisis muy atinado sobre los confusos tiempos que corren. Quizás debería actualizarlo más de una vez al mes, pero la extensión de los artículos hace perfectamente comprensible la periodicidad.
El Liberal Venezolano: Escrito a varias manos, cada vez que este blog toca el tema del dinero y de la inflación, me hace cuestionar mis decisiones financieras.
El subrayado es nuestro: El blog más reciente de Héctor Torres, de no haberlo abierto hubiera puesto aquí Ficción Caracas, pero la novedad se impone. Una colección cada día más interesante de fragmentos sobre la creación y el oficio del escritor.
Saparapanda: El blog de Diego Rojas Ajmad combina la investigación documental con la creación literaria de una manera amena y siempre interesante.
Cuadernos de Cine: Siempre con retos al lector que convierten el enterarse sobre las novedades cinematográficas en un trabajo de re-creación.
Aunque bien visto, todos los blogs que siempre visito son blogs que me invitan a pensar, así que mi lista se amplía a la que está en el menú de la derecha.

30 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (y XVII)

V: No puedo quejarme. Mi hijo se ha portado bien, creo que en el fondo se siente algo culpable, pero bueno, sus visitas me traen calma, me mantiene al día sobre sus cosas y de vez en cuando me da alguna noticia del resto de la familia y del mundo. Mi otro hijo no ha venido, quizás su madre lo ha influenciado. De ella no espero nada, por supuesto, y tiene toda la razón, fue la que peor la pasó en este asunto, pude llegar a dañarla seriamente. Parece que es feliz, tiene novio y por si fuera poco ya obtuvo el divorcio. Alegó mi incapacidad mental y viento en popa. No sé cuánto tiempo dure en este lugar. El psiquiatra me ha dicho que he mejorado mucho, que necesitaba descanso y que desconectarme de mis rutinas es una terapia que está dando resultados. Pero teme mi reacción al volver a la rutina, sobre todo si me rencuentro con mi yo virtual. Allá veremos. Por lo pronto no estoy interesado en volver a estar en línea. Aquí igualmente puedo ser otro cuando yo quiera y las consecuencias de ello no serán otras que alargarme la estadía, cosa que no me molestaría en absoluto.

El Asesinato del Avatar (XVI)

E: Espero que tenga remedio. Dos días esperando que se conectara y nada, seguro creyó que mi ausencia había sido contra él. Le mandé un correo, no me contestó. Le mandé otro citándolo en el msn a esta hora. Tiene un minuto de retraso. ¿Aparecerá? ¿No aparecerá? ¿Aparecerá? Parezco una adolescente, o peor, una niña deshojando la margarita. Dos minutos de retraso. Tal vez esté indeciso, tal vez tenga problemas de conexión, tal vez... ¡C!

El Asesinato del Avatar (XV)

D: Resulté peor como investigador que como avatar. Un quinceañero, un carajito me manipuló y engañó hasta tal punto que lo descarté completamente como sospechoso. Y estaba a punto de torturar a un tipo para que confesara una cosa que no sé si es un crimen mientras en la habitación de al lado estaba la víctima del crimen que sí cometió y el cual yo ni me imaginaba. Qué desastre. Soy un verdadero desastre. Pero igual A me busca, quiere que lo ayude a encontrar a sus fantasmas virtuales y está dispuesto a pagarme una buena cantidad de Linden Dollars por ello. Ya sé que en la vida real no soy ni Sherlock Holmes ni el Padre Brown ni nadie por el estilo, pero en la otra vida quién sabe, todavía tengo la oportunidad. Sí, A, te voy a ayudar, encontrémonos en las carreras de autos y conversemos. Tal vez termine hasta creando una agencia de detectives virtuales.

Tres noticias

La semana pasada conocimos tres informaciones que en conjunto revelan un muy oscuro panorama de la economía venezolana. La primera, que Venezuela ocupó el lugar 172 de 178 posibles en el ranking realizado por el Banco Mundial de países para hacer negocios. El estudio evaluó "diez aspectos elementales del ambiente económico como el tiempo y esfuerzos requeridos para iniciar un negocio, obtener licencias, requerimientos legales para emplear trabajadores, registro de propiedad, acceso al crédito, protección al inversionista, pago de impuestos, comercio exterior, realizar contratos y cerrar negocios". El puesto de Venezuela pasó medianamente desapercibido, no así el de otro estudio que sí suscitó reacciones.
Según Transparencia Internacional, Venezuela ocupó el puesto 162 de 179 posibles en su índice de percepción de la corrupción. La reacción del Contralor General de la República, Clodosvaldo Russián, fue desestimar el informe y denunciar que Transparencia Internacional tiene una campaña de desprestigio contra Venezuela. Lo cierto del caso es que el retroceso de Venezuela en el primer ranking fue de 8 puestos (había retrocedido 20 el año pasado con respecto a 2005) y en el segundo de 21.
La tercera información, es un ejemplo del por qué de ambas posiciones y de las consecuencias de las mismas. La OPEP disminuyó la cuota de producción de Venezuela en algo así como 800 mil barriles diarios, ubicándola en 2,47 millones de BB/diarios. Venezuela está catalogando la información como un error que cometió el staff de la OPEP, veremos si esto termina siendo confirmado, pero la cantidad de BB/diarios anunciada coincide en demasía con informaciones de diversas fuentes que señalan la disminución de la producción y peor aún, de la capacidad de producción de Venezuela, por lo que la medida de la OPEP, incluso tomando por cierta la versión de que se trata de un error, parece producto de hacerse eco de las cifras que circulan por el mundo y no las que da Venezuela. Porque el problema es que cada vez se cree menos en las cifras de Venezuela, un país con uno de los peores climas para hacer negocios del mundo y con los índices más altos de percepción de la corrupción, que maneja su industria petrolera a través de la misma persona que la tiene que controlar. ¿Cómo creer en las cifras que el Presidente de PDVSA le reporta al Ministro de Energía y Petróleo si ambos son la misma persona?
Este modelo de gestión de los dineros públicos, donde el controlado y el controlador son la misma persona, lejos de considerarse nefasto para los intereses del colectivo va rumbo hacia su profundización, pues la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez, entre otras cosas, coloca la organización y administración de la Contraloría General de la República bajo la competencia del Poder Público Nacional y le quita toda autonomía al Banco Central de Venezuela. Así, cuando el Presidente de PDVSA le diga al espejo Ministro de Energía y Petróleo cuánto produjo la industria petrolera nacional, éste solo tendrá que avisarle al Presidente de la República quien ordenará al Banco Central cuántos bolívares imprimir. Propongo de una vez que se nombre a Rafael Ramírez, actual Ministro de Energía y Petróleo y Presidente de PDVSA, Presidente también del Banco Central de Venezuela para hacer menos burocrático el mecanismo.

29 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (XIV)

H: No siga, que mi papá no va a decirle nada.
V: Qué bueno que estás aquí, este tipo está loco.
D: ¿No va a decirme nada?
H: Yo soy W.
D: ¿Qué? No puede ser.
H: Mi papá está enfermo.
V: ¿De qué hablas?
H: Cuando entraba en Second Life no podía detenerse, tenía que probarlo todo.
D: Conozco el sentimiento.
H: Pero él después lo olvidaba; como en La Máscara, esa vieja película de Jim Carrey, ¿usted la vio? Second Life era la máscara de mi papá, hacía desastres y después no recordaba nada.
D: ¿Y las carreras, el sim del circuito de fórmula 1?
H: Eso era el comienzo, era como el calentamiento, los primeros shots de tequila, al cuarto o quinto, blackout.
V: Eso es mentira.
H: ¿Dónde está mamá?
V: No ha llegado, está visitando a tu abuela.
H: Está amarrada en la habitación de al lado.
D: ¿Qué?
V: ¿A dónde va?
D: A comprobarlo, y a llamar refuerzos.
H: Cuando decidí sacarte de Second Life pensé que esto podía pasar y por eso vine a pesar de que me diste permiso, por fin, para irme a la playa con mis panas.
V: ¿Y cómo lo hiciste?
H: Fácil, creé a W, te espiaba mientras estabas en línea y hacía login para aparecer en las carreras cuando tú estabas llegando al blackout, así me relacionaba contigo pero difícilmente te acordarías de mí. Cuando ya me tenías suficiente confianza, justo antes de que comenzara tu ataque te mandé el mensaje y te desconecté.
V: Me arruinaste mi vida.
H: Tú la nuestra, eso es 3 a 1, eres más culpable que yo.

28 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (XIII)

V: ¿Quién es?
D: Soy yo, D. Quiero hablar con usted.
V: ¿Y tenía que venir hasta aquí? Existe el teléfono.
D: Tiene que ser en persona.
V: Está bien, suba.

V: ¿Qué quiere?
D: La verdad.
V: Ya le he dicho todo.
D: Todo no. No me ha dicho nada sobre W.
V: ¿Sobre quién?
D: Sobre W.
V: No tengo ni idea de quién es ese.
D: Me parece extraño, porque los avatares incluso lo suelen confundir con usted.
V: ¿Alguien robó mi identidad? ¿Tiene alguna pista?
D: Todas las pistas conducen a usted.
V: ¿A qué se refiere?
D: ¿Quién es W? ¡Dígame!
V: ¡No sé de qué me está hablando!
D: ¿Quién es W?
V: ¡Déjeme en paz!
D: ¡Dígamelo! ¿Quién es W?
V: ¡Déjeme! ¡Déjeme en paz! Váyase, por favor, no vuelva, déjeme en paz.
D: Confiéselo: W es usted.

27 de septiembre de 2007

Lluvia

La banda venezolana La Misma Gente nos regaló una canción que con el paso del tiempo ha terminado siendo uno de los temas más importantes del rock venezolano, Lluvia. La canción fue grabada en 1983 y cosas de la industria discográfica y de la radiodifusión nacionales, terminó convertida, al menos para mí, apenas en una estrofa que acudía a mi garganta de vez en cuando, Cuando llueve no es que llueve/Es que Dios aprende a llorar/, hasta ahí, era lo único que recordaba del tema hasta que me aboqué a buscarlo hace unos años vía P2P y páginas web.
Al conseguirla, no solo volvió a ocupar un sitial de honor en mi cancionero personal, sino que, como las grandes obras de arte, adquirió una nueva dimensión, tal vez completamente insospechada por sus autores: Ya los deslaves de 1999 habían pasado y al escuchar las últimas estrofas de la canción no podía dejar de pensar en ellos, como si Lluvia hubiera sido una especie de premonición: Es la lluvia de la calle/lluvia sobre mi ciudad/Lluvia que tumba los cerros/lluvia que me enterrará/Es la lluvia de la gente/lluvia de mi soledad/.
Hace alrededor de un año, la banda Hora Cero grabó una nueva versión de Lluvia, rindiéndole el honor que merece pues con ella abre su disco Fusil, un recorrido por las bandas y temas que le han dado forma a la música pop-rock venezolana.
Recientemente, quemé ambos temas en un disco para oírlos seguidos y no solo disfrutar la canción por partida doble sino para poder comparar ambas versiones. La original, más balada rock, más dramática en su musicalización; la versión, de ritmo si se quiere más alegre, más pop. Y quizás por eso, en la versión se cambian dos cosas de la letra que me hacen preferir la original. La primera, en el momento en que se le hace una sentida petición a la lluvia: Lluvia dile lo que yo no sé decir/, la versión termina en el yo, tal vez intentando transmitir la sensación de que ni siquiera se puede terminar la frase, pero dejándola demasiado abierta. La segunda, la eliminación de toda la estrofa que escribí más arriba, tal vez considerando que esa estrofa desvía el tema de la canción, porque habla de la lluvia en forma si se quiere genérica y no de la lluvia mensajera de un estado de ánimo particular. O tal vez para evitar que esta versión tenga las remembrazas que la original pudo haber adquirido después de 1999. Si tuviera la oportunidad, le preguntaría a Hora Cero la razón de ese cambio.

25 de septiembre de 2007

Eccentric Tours

Ser rico y famoso debe ser difícil. No es que reniegue de ello, creo que me gustaría vivir las dificultades de ser rico y famoso, pero sin duda debe ser muy exigente, complicado y cansón. Por ejemplo, debe ser bien difícil decidir dónde vacacionar, dónde ir a tomarse tres días de descanso o tres días de romper la rutina, tres días diferentes, completamente distintos. Porque el meollo del asunto está en que si eres rico y famoso no puedes hacer lo que cualquiera hace, siempre tienes que ir a un lugar bien exclusivo o imponer una moda o romper un esquema o asombrar a la audiencia con tus decisiones. Y en estos tiempos donde hasta las aventuras más extremas parecen actividades de masas, encontrar lo original, lo que despierte la atención e interés de otros ricos y famosos, lo que los derrote en esa eterna competencia por ver quién es más rico y más famoso y más interesante, se vuelve una tarea harto complicada.
Por eso hay ricos y famosos queriendo viajar al espacio, hay ricos y famosos que se compran equipos deportivos y hay ricos y famosos que visitan la revolución bolivariana.
Kevin Spacey acaba de engrosar la lista de estrellas de Hollywood que vienen a visitar no Venezuela sino la Revolución, el Proceso y por supuesto al líder único del mismo, a su comandante, al presidente Hugo Chávez Frías.
Yo imagino que la cosa funciona un poco así: en Beverly Hills, el sitio más importante de la maquinaria ideológica del capitalismo, se encuentran Danny Glover, Sean Penn y Kevin Spacey; los dos primeros comentan sus viajes a Venezuela, este lugar donde hay una revolución en marcha, a revolution is rollin', donde hay un líder que sí tiene cojones, que le canta las cuatro a Bush, y el Spacey se muestra interesado, oh, that's what the world needs, a leader with, how they say it?, cou hon es, sí, ése es un lugar para ir a visitar, un lugar exótico y anti Bush, qué más se puede pedir. Luego, la llamada a Eccentric Tours que se pone en contacto con la Embajada de Venezuela en Estados Unidos y listo, montado el viaje, un fin de semana para conocer la revolución, el proceso, con visita a las misiones, a la Villa del Cine y una reunión con el mesmésimo.
Poniéndolo en esos términos logro entender a Spacey, entiendo sus elogios a la Villa y entiendo sus ganas de conocer al Presidente, pero al que no entiendo es al propio Chávez y su afán de retratarse con estrellas de la farándula planetaria como supuesto aval de los éxitos del proceso, como una especie de norma ISO de calidad revolucionaria. Algo así como aquel Hombre de Del Monte que desde el Imperialismo venía a certificar la calidad de las cosechas en las repúblicas bananeras, ahora llega Kevin Spacey y avala y certifica los logros de la revolución bolivariana; Kevin Spacey, un tipo que hace nada fue parte del elenco de una nueva película sobre ese héroe imperialista que aparentemente le quita tanto el sueño al Presidente en su esfuerzo porque nazca el hombre nuevo socialista bolivariano. Sí, dirán algunos, pero hizo de Lex Luthor, el enemigo de Superman y por tanto enemigo del capitalismo.

23 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (XII)

C: Siempre lo mismo, siempre lo mismo, y en la Berlitz no dan clases de ese lenguaje: el corporal. Yo juraba que E estaba lista para dar el paso y ahora ni siquiera está en línea. Debe haberme puesto en su lista de No Admitidos, esa nueva forma de segregación. ¡Qué te has creído, E! Ya estás en mi propia lista de No Admitidos, ¿o acaso creías que eres la única que la usas? Bye, bye, miss american bytes, si te he visto no me acuerdo, gracias totales, pero sin regreso.

22 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (XI)

V: Nombre por a: Abelardo, rebuscado pero para estar seguro de obtener la puntuación completa. A ver tú, ninguno, cónchole mi vida, Ana, Alberto, Andrés, Andreína, hay una gama. Apellido por a: Antonini, de moda, ¿no?, pero igualmente rebuscado. ¿Tú qué tienes? Nada, cero otra vez, tienes que concentrarte. ¿Por qué lloras? Es solo un juego, no te pongas así. Ay no, contigo no se puede, te dejo un rato para que te calmes, podemos jugar scrabble cuando regrese. ¿O no te gustan los juegos de palabras? De repente es eso. Por cierto, tus hijos no vienen, les di permiso para que pasaran la noche en casa de amigos, siempre me lo habían pedido y nunca los había dejado, ya era hora. Ey, cuidado, no te muevas así que las cuerdas pueden cortarte la circulación.

21 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (X)

A: La culpa es de V, porque a fin de cuentas D llegó a mí buscando a V. Las cosas no existen hasta que no se verbalizan, nunca había hablado de los fantasmas virtuales, la sensación rondaba por mi cabeza pero no se había concretado porque no había acudido a mi lengua en forma de palabras. Y ahora estoy rodeado de fantasmas virtuales, los encuentro por todas partes, en mis cuentas de correo que con sus capacidades de almacenaje casi infinitas los guardan listos para asaltarme desde el olvido; los veo nunca disponibles, nunca en línea entre mis contactos de messenger, gtalk y skype; los veo dejando su estela intangible en los comentarios de mis blogs; los veo en Second Life, apenas tocándome y desapareciendo para siempre, como el propio V. De pronto no puedo llevar esta carga, como si fuera Scrooge los fantasmas del pasado y del presente me hacen temer por la llegada de los del futuro, que vendrán a reclamarme por haber construido este mundo virtual a mi única imagen y semejanza. Tengo que volver a conversar con D, tiene que ayudarme. Por suerte, cazafantasmas que es no quiso correr el riesgo de pasar por fantasma y me dejó las señas para ubicarlo.

20 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (IX)

D: Todo se mueve hacia el mismo punto: la relación de V con W. Los avatares los recuerdan siempre juntos, en algunos casos llegan a confundirlos, y todo indica que desaparecieron al mismo tiempo. Pero una cosa es esa relación y otra el asesinato. No se puede morir en este mundo, a menos que el sueño sea morir y para eso lo único que hace falta es desconectarse, no volver a hacer login. Esa fue la respuesta que obtuve de mis consultas a la compañía de Second Life. O V miente o la compañía no quiere darme alas en mi investigación. Porque si alguien encontró la manera de deshacerse de otros avatares muchas de las promesas de este mundo se vendrían abajo. ¿Y si el sueño es precisamente ése: convertirse en un avatar asesino? Cada vez que ingreso siento algo así, como si mi avatar fuera una especie de Mr. Hyde ya no me conformo con mi investigación y asisto a lugares que nada tienen que ver con ella, lugares de desenfreno, lugares que nunca visitaría en este lado de la vida. Esas visitas comienzan a afectarme. Me pregunto quién soy y sobre todo quién he sido. Mi verdadero yo es el que su imagen veo en el espejo o el que veo moverse en la pantalla. Tal vez lo mismo le sucedió a V y quiso ponerle fin a sus dudas, le pidió a W que acabara con él y ahora W está errante por sims donde nadie lo conocía, buscando que no le exijan cuentas sobre el destino del avatar de V. Tendré que volver a confrontar a V.

19 de septiembre de 2007

Tipos de abstención

Se tiende a meter a todo abstencionista en el mismo saco, pero como existen cientos de razones para no ir a votar, hay una gama importante de tipos de abstencionismos. He aquí algunos:
La abstención invisible: es aquella que ni siquiera se reseña en los números electorales, porque la conforman las personas que nunca se inscribieron en los registros que permiten ejercer el voto. Se puede tener un aproximado de ella comparando el registro electoral con el censo de una nación.
La abstención estructural: es la formada por las personas que nunca acuden a votar a pesar de estar registradas para hacerlo; no votan nunca porque le han dado la espalda al proceso político del país, la política no es con ellos, así de simple. A este abstencionista el mensaje político de cualquier tipo muy probablemente ni siquiera le llegue.
La abstención electoral: suena a mal oxímoron, pero es la que resulta de no asistir a votar porque las opciones en juego no agradan. Es una abstención completamente normal y podría ser explicada con una especie de economía de la conducta: si no me gusta ninguna de las ofertas, ¿por qué voy a ir a votar?
La abstención militante: es aquella conformada por individuos que pretenden dar un mensaje con su no asistencia a las urnas. Es una abstención muy comprometida, que espera con ansias el resultado electoral pues busca que los números de votación sean tan bajos que los mandatos producto de esos números se desmoronen como un castillo de naipes. El abstencionista militante espera que su abstención deslegitime al sistema, pero con la paradoja que necesita que el sistema sea muy fuerte, pues es la autoridad del número electoral el que permitiría la deslegitimación. El abstencionista militante es muy moralista, juzga muy duro a cualquier otro abstencionista, en especial al estructural.
La abstención desencantada: es la que se produce por desconfianza en el sistema electoral, son los que creen que su voto va a ser robado, desvirtuado, reubicado, en fin, que el resultado electoral nunca es fiel reflejo del voto emitido por los ciudadanos. No confundir con los que creen que votar no sirve, esos suelen ser abstencionistas estructurales; el abstencionista desencantado cree fervientemente en el poder del voto, pero la certeza de que su voto será parte de un fraude lo aleja de la elección. También suele ser confundido con un abstencionista militante, pero el desencantado incluso cuestiona la fuerza de los números de inasistentes al acto electoral porque esos números serán igualmente manipulados.

18 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (VIII)

V: Mi vida, no podemos seguir en esto, ¡háblame, por favor!
C: Te noto distraída.
E: Sí, es que mi esposo insiste en hablarme.
C: Ya se acostumbrará.
V: Esto no tiene sentido, ya te he pedido perdón de mil maneras, no sé qué hacer.
C: ¿Qué vas a hacer?
E: ¿Con mi marido?
C: Sí.
E: No lo he decidido todavía, por lo pronto, solo quiero hacerlo sufrir un poco. Me hizo mucho daño.
V: Sé que te hice daño, que esto fue distinto, pero estoy dispuesto a renunciar, de hecho ya he renunciado.
E: Quizás termine hablándole, se pone muy fastidioso, sus mea culpa son larguísimos.
C: Pero si terminas hablándole, ¿volverá a ser lo mismo?
E: No sé, no lo creo, su otra vida fue un insulto, una ofensa a su vida conmigo. Ahora quiero insultarlo, ofenderlo a través de mi vida con él, puro ojo por ojo. Después, no sé, no creo que quedar iguales sirva para volver a empezar.
V: Si querías que estuviéramos iguales, estamos iguales, olvidemos el pasado.
C: Y nuestros encuentros, ¿cómo quedarían?
E: ¿A qué te refieres?
C: Si termina tu venganza, ¿terminará nuestro chateo?
V: Botemos la computadora, divirtámonos juntos, inscribámonos en un club y juguemos tenis, jugemos stop, cualquier cosa pero juntos.
C: Porque quiero dar el paso, quiero traspasar la barrera.
E: Pero ya la traspasamos.
C: No me refiero al sexo virtual.
V: Háblame, por favor, no lo soporto.
C: Me refiero a caminar juntos tomados de la mano.
E: Yo fui clara, comencé a chatear contigo para vengarme de mi marido.
C: Y yo estoy siendo claro ahora: quiero más.
V: Quiero que todo vuelva a ser como antes.
E: ¡Ah! ¡Cómo te atreves a desconectarme! ¿Qué haces? ¿Te volviste loco? ¡La computadora! ¡Cuidado! La destruiste.
V: Voy por lápices y papel. Si te fastidia el stop podemos jugar al ahorcado.

17 de septiembre de 2007

El Asesinato del Avatar (VII)

D: Hola, ¿cómo estás?
A: Hola, nunca te había visto por aquí
D: He venido poco y todavía no me siento muy cómodo.
A: Te vas a acostumbrar y te va a gustar cada vez más.
D: ¿Eres fanático de los carros?
A: De las carreras. Aquí nos reunimos con el objetivo de organizar un circuito.
D: Algo de eso he escuchado, por eso vine. Me lo comentó un tal V, ¿lo conoces?
A: Claro que lo conozco, él fue el de la iniciativa, pero no ha vuelto por aquí, no sabemos qué es de su vida.
D: Yo pensé que me lo encontraría.
A: Nada, se esfumó. Nos hace falta. Quién sabe, tal vez su verdadero yo murió, eso pasa, con tantas posibilidades en esto de la internet, los fantasmas virtuales comienzan a ser una realidad.
D: ¿Fantasmas virtuales?
A: Sí, vidas que quedan flotando en la red. Tengo un amigo que hizo una advertencia de cumpleaños para que le llegara a todos sus conocidos, ese amigo murió hace dos años pero sigo recibiendo la advertencia, un fantasma virtual.
D: ¿Y en esta comunidad hay otros fantasmas virtuales recientes?
A: Ahora que lo pienso, sí, hay otro. W. No sé decirlo exactamente, pero tiene sin venir más o menos el mismo tiempo que V.
D: ¿Y qué sabes de W?
A: Lo mismo que de V y que de ti, que le gustan las carreras y que visita esta comunidad.
D: Bueno, con eso algo haré.
A: ¿Por qué? ¿Qué haces tú?
D: Soy un cazafantasmas virtuales.

14 de septiembre de 2007

De los nombres y las libertades

Dejé de comprar barajitas de béisbol de Grandes Ligas hace como diez años (las razones tal vez podrían ser tema de otra entrada); la colección se detuvo en alrededor de dos mil barajitas, algunas se cotizaban en aquel entonces entre 20 y 30 dólares, la inmensa mayoría apenas tienen valor sentimental. Y de esas dos mil barajitas, solo en dos el comentario que traen sobre el jugador le presta atención no a aspectos deportivos, de personalidad o hobbies sino al curioso nombre del pelotero: Las barajitas de Ugeth Urbina y de Kelvim Escobar.
El nombre extraño, único, quizás irrepetible porque se escribe con m en vez de con n, porque es una combinación entre la abuela Rosa y la abuela Nieves (que la conozco y se llama Rossnyev, espero que no se incomode con esta alusión), que apunta a un momento único o a una iluminación, a una admiración o hecho especial, es un elemento que nos ha caracterizado como pueblo, como nación, como narración. A algunos aparentemente no les gusta ese rasgo de nuestro gentilicio y quisieron borrarlo de un plumazo a través de una propuesta de ley. La reacción no se hizo esperar y se escucharon quejas en todos los sectores, quejas que no recibieron ninguna canalización política ni que habían sido previamente registradas en encuestas de opinión, pero quejas importantes, sentidas, porque después de todo nos estaban arrebatando un derecho, una libertad que tenía que ver con lo que somos, con la manera como entendemos el mundo, con la forma en que celebramos y reconocemos a nuestros seres más queridos, nuestros propios hijos, por eso dolió tanto, por eso la reacción fue importante.
Y por eso, me gusta pensar, el poder de la nación, tan prepotente y autosuficiente, tuvo que recular y sacar de la proyectada ley de registro civil la prohibición de ponerle a los hijos nombres extravagantes, combinados, que sometan al escarnio público, etcétera, etcétera. Para no desdecirse por completo, van a dejar la prohibición expresa de no ponerle nombres de órganos sexuales a los niños; pero bueno, no son muchos los Pene González y las Vagina Pérez que pululan por ahí, en cambio sí hay muchos Diosdado, Jesse, Rosinés, Willian, Cilia y tantos otros que podrán ponerle a sus hijos su nombre o una combinación, o ver a sus hijos regalarles el honor de llamar a sus nietos como ellos.
Pero por si fuera poco, hoy que están planteadas luchas por otras libertades, la libertad de reconocer a nuestros hijos de la forma como decidimos reconocerlos, nos da pistas de cómo debemos construir los discursos para que esas libertades en juego sean igual o más sentidas. En eso estaremos.