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4 de septiembre de 2008

Representaciones políticas

Aquí traduzco un pasaje del más reciente libro de J.M.Coetzee, Diario de un mal año, que me pareció bastante a tono con algunas de las ideas que desarrollaba en la entrada de ayer:

Es una falacia elemental concluir que porque en una democracia los políticos representan al pueblo, entonces los políticos son realmente representantes. La vida tras de bambalinas del político promedio es muy parecida a la vida en una casta militar, en la mafia, o en las bandas de ladrones del film Los Siete Samuráis de Kurosawa. El político comienza su carrera en el fondo de la cuesta, andando errante y espiando; cuando ha probado su lealtad, su obediencia y su preparación para soportar rituales humillantes, entonces es intoducido dentro del grupo; así, su primer deber es hacia el líder del grupo.

2 comentarios:

Reste@dos dijo...

Por eso es que algunos no podemos ser políticos profesionales.

Sólo analistas.

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Terrible círculo vicioso, los modos de los políticos sacan de la política a muchos realmente preparados para entenderla y ejercerla más allá de los modos de los políticos.