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8 de mayo de 2009

De las mezquindades que perdieron la democracia venezolana

La noticia más dura, más triste y más importante que está viviendo la cultura venezolana en estos momentos es la orden de desalojo del Ateneo de Caracas dada por el Ministerio de la Cultura. La expresión artística y cultural del país está llena de incertidumbre ante esta decisión que, incluso dándole el beneficio de la duda al gobierno (y yo a estas alturas no le doy ningún beneficio al gobierno venezolano) e imaginando que el cambio podría ser para mejor, va a transformar radicalmente el panorama y el quehacer de las artes de Venezuela. Pero esa noticia no fue importante para el diario El Nacional; el diario El Nacional le dedicó un cuarto de página en páginas interiores y sin llamados en primera página o en la portada del cuerpo de cultura. Para El Nacional, más importante fueron las reseñas de dos exposiciones (una, paradójicamente, de un artista checo que se oponía al régimen comunista) y una entrevista a la cantante Amaya con motivo de su concierto por venir. No se entiende el criterio periodístico de El Nacional, no hay manera de entender la jerarquización noticiosa de El Nacional, no hay forma de comprender por qué el mismísimo director de El Nacional, que preside una organización para alertar sobre los avances totalitarios del gobierno y defender la democracia venezolana, no haya hecho del caso del Ateneo una demostración más de cómo actúa el gobierno del país, cerrando espacios de reflexión abierta, de pensamiento crítico, de creación, de libertad, para sustituirlos por instituciones controladas y manipuladas. ¿Para El Nacional el cierre del Ateneo no es un atentado contra la democracia venezolana? ¿Qué significa para el director de El Nacional que se cierre el Ateneo?
Ante el silencio y, peor, ante la desestimación, a uno no le queda sino acudir al expediente personal y recordar que el director de El Nacional es ex esposo de la directora del Ateneo y explicarse la falta de criterio periodístico de El Nacional a través de ese detalle. ¿Es eso? ¿A estas alturas? Cuando a El Nacional le toque el turno de cerrar sus puertas en nombre de una prensa más acorde con los preceptos socialistas, esperemos que nadie trate a El Nacional como El Nacional trató al Ateneo.

2 comentarios:

Karla Pravia Álvarez dijo...

Buen post, y dato curioso, no sabía esa postura de El Nacional frente al caso del Ateneo de Caracas. Yo todavía sigo con mi luto por el Ateneo de Caracas.

Saludos de guerrera!

Luis Alejandro Ordóñez dijo...

Lo peor es que no creo que se trate de una postura porque ello habría ameritado un editorial o algo parecido. Es simplemente mezquindad, creer que se trata de la parcela de Ramia y por eso no me despeino. Así hemos ido: la parcela de los ejecutivos petroleros, la parcela de los ctvistas, la parcela de los partidos, la parcela de los ganaderos y hacendados, la parcela de las cementereras, ad libitum hasta que no haya parcela que reivindicar.
Pero que continúe la lucha, saludos